La jurista sudafricana Navanethem “Navi” Pillay recibió con una broma el premio Nobel de la Paz. “Si aplauden un poco más fuerte, quizás comparta el premio con Trump”, chicaneó al mandatario estadounidense, que suele reclamarlo, al enterarse mientras estaba en el Tribunal de Núremberg de que había ganado el galardón.
La broma de Pillay, en medio de ovaciones, fue captada por la secretaria general de Amnistía Internacional, Agnès Callamard, que la compartió en X.
Sobre su primera reacción, Pillay, de 85 años, afirmó que “pensó que era una broma” cuando uno de sus colaboradores le dijo que era la ganadora del premio.
“En este lugar, sus aplausos significan mucho para mí. De verdad que significan mucho. Ya saben, a nadie le gusta recibir un premio, un galardón o cualquier reconocimiento a menos que el público esté de acuerdo en que uno se lo merece. Por eso, así es como valoro sus aplausos de hoy”, agradeció Pillay a sus “amigos y colegas, todos los cuales apoyan los derechos humanos”.
Jørgen Watne Frydnes, presidente del Comité Noruego del Nobel en Oslo, afirmó que “la galardonada de este año fue fundamental para garantizar que los crímenes de guerra, los crímenes de lesa humanidad y el genocidio sean perseguidos judicialmente”.
“El compromiso de Navi Pillay con los principios jurídicos universales y su sólida brújula moral fueron constantes a lo largo de su larga trayectoria profesional”, destacaron desde el Comité Nobel.
Sobre el premio, Pillay destacó que le rindió homenaje por su valentía. “Pueden imaginarse cuán sorprendida me sentí. ¿Por qué se necesitaría valentía para decir la verdad? Uno interpreta la ley, analiza todos los hechos y trata de tomar una decisión imparcial", sostuvo sobre su trabajo como jueza de la Corte Internacional de Justicia.
Por qué Navi Pillay chicaneó a Donald Trump
El miércoles, Trump había declarado que debería ser el ganador del Premio Nobel de la Paz de 2026 porque, según afirmó, “resolvió ocho conflictos y evitó, quizás, la destrucción total del mundo porque Irán nunca tendrá un arma nuclear”.
Ya el año pasado, Trump también insistió varias veces en que él se merecía ganar el premio Nobel de la Paz. Este le fue otorgado a la líder opositora venezolana María Corina Machado, quien después de recibirlo le entregó su medalla de oro al mandatario estadounidense, al considerar que él la merecía, sin recibir, sin embargo, su apoyo político a cambio.
Quién es Navi Pillay
Pillay nació en Durban, en una familia de origen tamil bajo el régimen del apartheid, se convirtió en abogada y pionera en la defensa de los derechos humanos.
Desde sus primeros pasos, enfrentó la discriminación y la exclusión y defendió a figuras como Nelson Mandela y a otros opositores al sistema racista sudafricano. Ese compromiso la llevó a ocupar cargos clave en la justicia internacional.
Fue jueza en la Alta Corte de Sudáfrica, en el Tribunal Penal Internacional para Ruanda y en la Corte Penal Internacional.
Además, se desempeñó como Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y presidió la comisión de investigación independiente de la ONU que acusó a Israel de cometer un genocidio en la Franja de Gaza.
Actualmente, ejerce como jueza en la Corte Internacional de Justicia (CIJ), en el caso en el que Birmania está acusada de genocidio.
“En casos históricos ante tribunales internacionales, demostró que las herramientas legales pueden ayudar a prevenir actos de guerra y violencia”, destacaron desde el Comité Nobel.
“Su independencia, pericia y firmeza la convirtieron en una de las juristas internacionales más respetadas de nuestro tiempo”, agregaron.
El impacto de Pillay en la evolución del derecho internacional
En casos históricos, Pillay fue clave para que el Tribunal Penal Internacional para Ruanda reconociera que la violación y la violencia sexual pueden constituir crímenes de lesa humanidad y genocidio.
También impulsó un precedente legal al lograr que, por primera vez, un acusado enfrentara cargos de incitación al genocidio solo por difundir propaganda.
“Navi Pillay les exigió responsabilidades a los estados y a los líderes nacionales, y les dio esperanza a las víctimas de la violencia y de conflictos. En todos los cargos que ocupó, hizo hincapié en la responsabilidad de los individuos y los estados de respetar el Estado de derecho”, manifestaron desde el Comité Nobel.
El Comité Nobel advirtió asimismo que el orden internacional basado en reglas atraviesa una etapa de fuerte presión, con instituciones atacadas y un resurgimiento de la política de poder por sobre el respeto a la ley.
“La historia demostró que un mundo que opera sin el Estado de derecho es injusto, imprudente e inhumano”, recordaron.
En ese contexto, subrayaron la necesidad de figuras como Pillay, que sostienen “la delgada línea entre el orden y el caos”.