La dictadura estaba en su agonía cuando llegó Piero acompañado por el grupo Prema (“amor”, en sánscrito) para actuar en el Palacio de los Deportes. Había sido joven cantante de protesta, se había ganado a las generaciones mayores y se había hecho popular con la balada “Mi viejo” y a comienzos de los años 80 acumulaba una variedad de temas de diferentes estilos, como “Soy pan, soy paz, soy más” (la que dice “hay que sacarlo todo afuera, como la primavera”), “Para el pueblo lo que es del pueblo” y “País”. “Lo que importa ahora son las propuestas, porque protestar, protesta cualquiera”, le dijo a la periodista Nora Lía Jabif. Habló de su experiencia fuera del país y del yoga. “Yo creo que uno tiene que comenzar a amarse y conocerse a uno mismo para poder comprender de qué se trata todo lo que está afuera. El yoga me ayudó en todo ese proceso de acercamiento a lo espiritual”.
Recuerdos fotográficos: 1973. Un periodista de LA GACETA estaba en un avión secuestradoEse helado miércoles 4 de mayo de 1983 hubo fiesta en el Palacio de los Deportes. Les quedó chico a las 7.500 personas que antes del show corearon “se va acabar/ la dictadura militar”. Había chicos, padres y abuelos. Hubo gente que le daba cierto marco político al recital y otra que se entusiasmaba con el “canto a la ternura” y el mantra de “Manso y tranquilo” que corearon todos al terminar el recital. Piero, que en otras visitas a Tucumán en 1984 (para presentar los centros de “Buenas ondas” con los que se construían escuelas), diría que “es bueno que, en un recital, puedan coincidir un hijo, un padre y un abuelo. En lo que respecta a la conducta de ese público, ellos tienen ahora la necesidad de exteriorizar cosas que antes estuvieron tapadas. Pero lo fundamental es que a la gente no se le ha enseñado a vivir en libertad”.