La tarde-noche en La Ciudadela tuvo un episodio que volvió a poner a la violencia en el centro de la escena. Promediaba el segundo tiempo cuando, en la tribuna que da espaldas a calle Rondeau, se desató una pelea entre integrantes de la barra de San Martín.

Durante casi 10 minutos, la situación fue de extrema tensión. Hubo corridas, golpes, palazos y un enfrentamiento que se desarrolló ante la mirada del resto de los hinchas que ocupaban ese sector del estadio.

La reacción de buena parte del público fue inmediata. Mientras la pelea continuaba, desde distintos sectores del estadio comenzaron a escucharse muestras de repudio y un cántico que sintetizó el rechazo de los hinchas: “que se vayan todos”.

QUE SE VAYAN TODOS. El resto del público silbó a los barras y cantó por su salida del club. LA GACETA / Osvaldo Ripoll

Después de varios minutos, la situación comenzó a calmarse y el partido pudo continuar con normalidad dentro del campo de juego. Sin embargo, el episodio volvió a dejar expuesta una situación que excede lo estrictamente futbolístico y que preocupa por el contexto en el que se desarrolló.

Los incidentes no terminaron con el pitazo final. Una vez concluido el duelo, en las adyacencias del estadio se escucharon detonaciones de balas de goma, en medio del operativo policial dispuesto para custodiar la salida del público.

La Policía informó que hubo casi una veintena de detenidos

Según el parte elaborado por la Policía, el operativo de seguridad externa desplegado en las calles cercanas al estadio terminó con 17 personas demoradas por “atentado y resistencia a la autoridad”.

SALDO. La Policía informó que 17 hinchas Gentileza Policía de Tucumán

El informe oficial también señaló que, en el marco de los disturbios ocasionados durante el encuentro futbolístico, se produjo el ingreso de una motocicleta. La Policía indicó que posteriormente se elaboraría el informe correspondiente con mayores detalles sobre lo sucedido.

La imagen que quedó, más allá del resultado del partido, fue la de una tribuna enfrentada y de un estadio que terminó repudiando a quienes protagonizaron los incidentes. El “que se vayan todos” que bajó desde las tribunas marcó también una posición de buena parte de los hinchas: la violencia volvió a ocupar un lugar que el fútbol no debería darle.