Hoy es el cumpleaños número 341 de San Miguel de Tucumán. La fecha recuerda el traslado histórico desde el primitivo emplazamiento colonial de Ibatín hacia el sitio conocido como “La Toma”. En aquel entonces, los problemas de salud y los constantes ataques sufridos por los indígenas motivaron a las autoridades a correr la ciudad de lugar. Las frecuentes inundaciones y el desborde del río El Tejar empezaron a generar criaderos perfectos para los mosquitos que transmitían el paludismo, un parásito que provocaba fiebres altas y muertes constantes entre la población. Además, la mala calidad del agua dio lugar a numerosas enfermedades.
Motivos sobraban, pero la “mudanza” no fue una decisión espontánea, sino un proceso muy organizado que llevó mucho tiempo. Antes de eso, hubo discusiones y gran esfuerzo físico para poder recrear Ibatín, casi con exactitud, en su nuevo emplazamiento. Las autoridades habían decidido que la nueva ciudad debía ser un calco de la anterior, por lo cual cada vecino recibió un terreno exactamente en la misma manzana y ubicación respecto a la plaza principal que la que tenía en la vieja ciudad.
Los libros de historia cuentan que, un tiempo después, Fernando de Mendoza Mate de Luna fundó la ciudad por segunda vez. En esa oportunidad aplicó las estrictas Leyes de Indias, por las cuales se establecía una cuadrícula perfecta de manzanas idénticas dispuestas en torno a una plaza central.
Sin embargo, la evolución de San Miguel de Tucumán pasó de ser un “damero” perfecto y cerrado a convertirse en una mancha urbana hiperdensificada. Hoy el municipio capitalino tiene más del 92 % al 94 % de su superficie totalmente urbanizada. la Capital se “desbordó” y se fusionó con los municipios vecinos, dando origen al Área Metropolitana de Tucumán (AMT), que integra a Yerba Buena, Tafí Viejo, Las Talitas, Banda del Río Salí y Alderetes.
En fechas como las de hoy, la ciudad vuelve a ocupar un lugar central en las conversaciones políticas. Dirigentes expresan sus aspiraciones, nombres que comienzan a posicionarse, espacios que buscan construir alianzas y compiten entre si aunque todavía falta tiempo para las elecciones.
Lo cierto es que San Miguel de Tucumán tiene demasiados problemas concretos como para que la discusión política quede atrapada solamente en quién será candidato. Sin ir más lejos, el nuevo Código de Planeamiento Urbano que busca ordenar su crecimiento y trazar las pautas que establezcan dónde se concentrarán los servicios, qué solución tendrá la movilidad, qué pasará con la infraestructura que no tiene y cómo se revalorizarán los espacios públicos. También están sobre la mesa problemas mucho más cotidianos como el transporte, las calles, los residuos, las inundaciones, el estado de los barrios y las dificultades ciudadanas de todos los días. Por eso, quizás este nuevo aniversario sea una buena oportunidad para cambiar el eje de la conversación y preguntar: ¿Cómo debería ser San Miguel de Tucumán en 2040 y qué proyectos de ciudad proponen quienes quieren gobernarla?