Durante la segunda jornada del Día de Campo de Granos de Invierno, organizada por el Programa Granos de la Eeaoc, Gonzalo Robledo presentó los avances de un ensayo que analiza distintas mezclas de gramíneas, de crucíferas y de leguminosas, y su efecto en la salud del suelo y en el rendimiento del maíz posterior.

Con el objetivo de mejorar la salud de los suelos y optimizar la productividad de los esquemas agrícolas en Tucumán, se llevó a cabo un ensayo técnico en conjunto con la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid). La iniciativa busca evaluar la inclusión de cultivos de servicio (CS) dentro de las rotaciones agrícolas regionales.

De esta manera, los tratamientos evaluados fueron: un testigo como barbecho invernal; una mezcla compuesta por gramíneas y por crucíferas (avena, centeno y mostaza), sin fertilizar y fertilizada con N y P; y una mezcla de gramíneas, de crucíferas y de leguminosas (avena, centeno, mostaza, Vicia villosa y Melilotus), también sin fertilizar y fertilizada únicamente con fósforo (P) en este caso.

Durante la presentación se remarcó la complementariedad de las especies elegidas y las funciones que cumple cada una dentro del sistema productivo:

• Gramíneas (avena y centeno): generan volumen de cobertura para el control de malezas y aportan carbono al suelo.

• Crucíferas (mostaza): ofrecen un “servicio físico” clave gracias a su raíz pivotante, que actúa como un descompactador natural de los estratos densos del suelo.

• Leguminosas (Vicia villosa y Melilotus): aportan nitrógeno biológico mediante la fijación simbiótica, nutriendo de forma natural al sistema.

Un factor determinante para el éxito de la implantación de estas mezclas fue que el ensayo comenzó con excelentes niveles de humedad acumulada en el perfil del suelo al momento de la siembra. El foco de la investigación estará puesto sobre la siguiente campaña estival, cuando se siembre maíz sobre todas las parcelas. Esto permitirá evaluar en detalle:

• El efecto directo de cada mezcla de CS sobre el rendimiento final del maíz.

• La evolución de las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo tras el paso de las distintas coberturas y sus fertilizaciones.

En la estación referida a cultivos de servicio, Julián Lomenzo, de la sección Zoología Agrícola de la Eeaoc, destacó que las consociaciones con un mayor número de especies vegetales favorecen la biodiversidad, al ofrecer distintos recursos alimenticios y refugios. Bajo estas situaciones conviven insectos plaga y controladores biológicos que pueden contribuir a regular las poblaciones de los primeros. La importancia de esta biodiversidad radica en las funciones que cumplen estos organismos y en las interacciones que pueden favorecer un equilibrio biológico dentro del sistema.

El monitoreo permite seguir esa dinámica durante el ciclo del cultivo de servicio y cobra especial importancia al planificar la siembra del cultivo estival. En esta transición, el manejo se orienta a evaluar qué organismos permanecen en el lote y si representan un riesgo para la implantación del cultivo de renta durante el verano. Esa información permite decidir, antes de la siembra, si es necesaria una intervención y continuar el seguimiento durante esta.