Oscar González Oro murió este viernes en Punta del Este, Uruguay, a los 74 años. Y con su partida se va una de las voces más reconocibles de la radio argentina, un periodista que durante casi cuatro décadas construyó una carrera marcada por el contacto directo con los oyentes, la información, el entretenimiento y un estilo personal que terminó convirtiéndose en una marca registrada.
Nacido en Mendoza el 16 de octubre de 1951, El “Negro” González Oro llegó a los medios casi de manera accidental. Durante su adolescencia tuvo su primer contacto con un micrófono en Radio de Cuyo, donde pasó música durante un verano. Por entonces imaginaba otros caminos: soñaba con ser cantante o concertista de piano. Incluso comenzó a estudiar Abogacía y Psicología y trabajó en los negocios de su familia, pero finalmente eligió la comunicación.
Su primer programa propio llegó en 1989, en la FM Playa Verde de Pinamar. Allí comenzó a desarrollar un estilo que con los años se convertiría en su sello: música, información, opinión y, sobre todo, una conversación permanente con quienes estaban del otro lado de la radio.
Después de pasar por Radio Del Plata como productor y conductor, su carrera dio un salto decisivo a fines de los años 90. En 1998, Daniel Hadad lo convocó para formar parte de Radio 10, una emisora que buscaba convertirse en protagonista de la radio argentina.
El 4 de enero de 1999 comenzó “El oro y el moro”, el programa que lo llevó definitivamente a la popularidad masiva. Acompañado por periodistas y especialistas como Eduardo Feinmann, Laura Ubfal, Fernando Carlos y Claudio Zin, González Oro se convirtió en una de las figuras centrales de la segunda mañana radial.
El ciclo llegó a registrar cifras extraordinarias de audiencia y consolidó una fórmula que el propio conductor resumía de manera sencilla: “Es alegría lo que buscamos volcarle a la gente y sobre todo hacerla sentir acompañada”.
Esa cercanía también fue una de las claves de su paso por la televisión. González Oro integró la histórica mesa de “Polémica en el bar”, junto a Gerardo Sofovich, y encabezó distintos ciclos como “Cotidiano”, “Posdata”, “Noches negras” y “Los unos y los otros”. También compartió pantalla con figuras como Beto Casella y Baby Etchecopar. Su última participación televisiva fue en “Nosotros a la mañana”, por El Trece.
Una vida atravesada por la radio
Detrás del personaje radial había también una historia personal marcada por decisiones importantes. González Oro fue padre de Agustín, fruto de su matrimonio con Estela, y también crió a Pablo, hijo de su hermano Armando, a quien consideró uno de sus hijos del corazón.
En 2016 decidió hacer pública su relación con el periodista uruguayo Tato Cabrera, en un momento significativo de su vida personal, después de años en los que había mantenido buena parte de su intimidad lejos de la exposición pública.
Un año después atravesó uno de los momentos más delicados de su vida cuando debió someterse a una cirugía a corazón abierto en la que le colocaron tres bypass.
Durante la pandemia de coronavirus tomó otra decisión trascendente. Alejado del ritmo frenético de Buenos Aires, eligió instalarse definitivamente en Punta del Este, donde encontró una vida más tranquila y rodeada de naturaleza.
Desde allí continuó vinculado a los medios y mantuvo el contacto con su público, aunque con una presencia mucho más selectiva.
A lo largo de su trayectoria recibió el carnet de locutor del ISER como reconocimiento a su extensa carrera y también incursionó en la música: en 2005 grabó un disco.
Su voz, sus largas conversaciones al aire y una de sus frases más recordadas, “¡Dale gasss!”, quedaron asociadas para siempre a una época de la radio argentina.