Las intensas lluvias registradas en la cuenca alta provocaron una extraordinaria crecida del río Iguazú. El volumen de agua multiplicó la fuerza de los saltos y generó una intensa cortina de bruma en uno de los principales atractivos turísticos de la Argentina.

Las Cataratas del Iguazú volvieron a mostrar una imagen impactante durante septiembre debido a la fuerte crecida del río Iguazú. El caudal llegó a superar los 8 millones de litros de agua por segundo, un volumen muy superior al promedio histórico y que transformó por completo el paisaje de los saltos.

El incremento se produjo después de las intensas lluvias registradas en la cuenca alta del río, principalmente en territorio brasileño. La mayor cantidad de agua provocó una caída mucho más potente en los saltos y generó una espesa nube de rocío que cubrió distintos sectores del área.

Las imágenes difundidas en los últimos días muestran enormes masas de agua cayendo con fuerza y una intensa bruma alrededor de las Cataratas. El fenómeno volvió a convertir al río en protagonista de una de las postales naturales más impactantes de Misiones.

El río Iguazú llegó a superar los 10 millones de litros por segundo

La crecida no fue un episodio aislado. El 2 de septiembre, el caudal alcanzó los 8,37 millones de litros por segundo, unas cinco veces más que el promedio histórico, situado alrededor de 1,5 millones de litros por segundo.

La situación continuó durante los días siguientes y el 12 de septiembre se registró otro pico extraordinario: distintas mediciones ubicaron el caudal en torno a los 10,1 millones de litros por segundo.

Posteriormente, el volumen comenzó a descender. El 14 de septiembre, por ejemplo, se ubicó cerca de los 6,7 millones de litros por segundo, aunque durante los días posteriores volvió a mantenerse en niveles elevados.

El fenómeno está directamente relacionado con las precipitaciones acumuladas aguas arriba. Al atravesar el río gran parte de su cuenca en Brasil, las lluvias registradas en esa zona pueden provocar variaciones importantes del caudal en el área de las Cataratas.

Por qué la crecida genera tanta bruma

Cuando el volumen de agua aumenta de manera extraordinaria, los saltos adquieren una fuerza muy superior a la habitual. Millones de litros de agua caen simultáneamente desde las distintas cascadas y producen una enorme cantidad de rocío.

El resultado es una cortina de agua y bruma que puede dificultar la visibilidad en determinados sectores de los miradores y modifica notablemente la apariencia habitual de las Cataratas.

El caudal promedio del río ronda los 1.500 metros cúbicos por segundo, mientras que durante los picos registrados en septiembre se superaron ampliamente los 8.000 metros cúbicos por segundo.

Qué pasó con la Garganta del Diablo

La magnitud de las crecidas también obligó a tomar medidas preventivas en uno de los sectores más visitados del Parque Nacional Iguazú: la Garganta del Diablo.

La Administración de Parques Nacionales había autorizado el repliegue preventivo de las pasarelas ante las proyecciones meteorológicas vinculadas al fenómeno de El Niño. El operativo comenzó en agosto y permitió retirar las estructuras metálicas del sector antes de que una nueva crecida pudiera dañarlas.

El retiro no significó el cierre de todo el parque. Los circuitos Superior e Inferior, además de otros senderos y sectores turísticos, continuaron funcionando de acuerdo con las condiciones de seguridad establecidas por las autoridades.

La reapertura de la Garganta del Diablo depende de la evolución del río y de las evaluaciones técnicas que se realicen sobre las condiciones del lugar. Por eso, el plazo previsto inicialmente para el desmontaje de las pasarelas no debe interpretarse como una fecha automática de reapertura.

El fenómeno de El Niño y las lluvias en la región

Las autoridades ya habían advertido durante julio sobre la posibilidad de crecidas del río Iguazú asociadas a las condiciones meteorológicas previstas para la región y avanzaron con medidas preventivas para proteger la infraestructura turística.

La relación entre las lluvias y el comportamiento del río es especialmente importante en este sector porque buena parte de la cuenca del Iguazú se encuentra en Brasil. Cuando se acumulan grandes cantidades de precipitaciones aguas arriba, el aumento del caudal puede trasladarse hacia la zona de las Cataratas.

Por ese motivo, los equipos técnicos mantienen un monitoreo permanente de la evolución del río y las restricciones pueden modificarse de acuerdo con las condiciones hidrológicas.