El año anterior pavimentaron la calle Córdoba del Tucumán en Río Seco, por donde transitan los camiones con caña o con azúcar hacia o desde la fábrica azucarera del lugar. Varias veces lo expresé en su columna que dada la cantidad de habitantes del pueblo y la gran urbanización que tenemos,  amerita que ese tipo de tráfico sea por fuera del centro del pueblo. Ese pavimento inaugurado por el gobernador con bombos y platillos en diciembre se rompió con ese tránsito pesado y ahora se produce un alto caos de esos vehículos pesados cuya circulación se deriva a otras calles aledañas a esa arteria y nos dificulta un tránsito seguro y normal; agravado con las lluvias con lo que se formaron verdaderos fangales. En mi caso particular, así como otros, los camiones giran por Alberdi y nos tiran toneladas de barro en nuestra vereda, ensuciando hasta las paredes y encima las altas velocidades empeora todo lo descripto. Nuestra vida cotidiana ha perdido la armonía y la normalidad con semejante atropello y falta de respeto. Definitivamente hay gente que no sabe organizar, planificar ni buscar maneras de que esto no suceda en el centro de la población. Que alguien se haga cargo de lo mal que pasamos cientos de familias que estamos castigadas a vivir en un chiquero.

Paula Isabel Arévalo  

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