Luis Alfredo “Perillo” Posse fue, durante las décadas de 1910 y 1920, el más famoso de los fotógrafos periodísticos de Tucumán. De espíritu curioso y andariego, desde muy joven tuvo pasión por la fotografía periodística y por la aviación. Con su máquina “Spido Gaumont” pudo documentar los principales acontecimientos de un largo período de la vida provinciana, cuenta Carlos Páez de la Torre (h) en “Fotos y aviones para Luis Posse” (LA GACETA, 10/03/2019).
“Perillo” trabajó para LA GACETA y para el diario “Norte Argentino” y pronto se hizo conocido en grandes revistas porteñas de la época, como “Fray Mocho” y “Caras y Caretas”. Registró cuanto acontecimiento ocurría en Tucumán, desde la inauguración de la Universidad hasta los agasajos al presidente Roque Sáenz Peña; las visitas de Teodoro Roosevelt y del príncipe Humberto de Saboya. El gobernador Ernesto Padilla contaba que Posse “era el que más me ayudó” y lo enviaba a tomar fotos de todo. Le encomendó hacer la extensa travesía desde El Mollar para traer el menhir Ambrosetti al parque 9 de Julio, en tiempos en que no había camino a los Valles.
Posse retrató a Miguel Lillo, que era reacio a las fotos; hizo centenares de imágenes de Tafí del Valle, en excursiones, fiestas y guitarreadas. Además, los años 10, tiempos del comienzo de la aviación, fue el de los “intrépidos en sus máquinas voladoras” y él también fue piloto. Conoció a Benjamín Matienzo, el as de la aviación tucumana.
Recuerdos fotográficos: 1984. Canto masivo de 1.500 chicos con Leda Valladares y León Gieco en El CadillalPáez de la Torre lo entrevistó en 1965, cuando “Perillo” tenía 71 años (foto inferior). Le contó que, pese a haber registrado tantos aconteceres y personajes del Tucumán de esos tiempos, le quedaban pocas fotos. “Un aprovechado admirador”, de cuyo nombre no quiso acordarse, le había pedido prestado el álbum donde guardaba sus copias y nunca se lo devolvió.