San Miguel de Tucumán tiene por estos días una particularidad de la que no goza el resto de los municipios. En la antesala del año electoral, se conocen oficialmente los nombres de tres de los candidatos a intendente que competirán en el 2027: la intendenta Rossana Chahla, la diputada nacional Soledad Molinuevo y el legislador José Seleme.
Este es un correlato de la carrera por la gobernación, para la que ya hay cuatro anotados: Osvaldo Jaldo, Lisandro Catalán, Mariano Campero y Juan Manzur.
A siete meses y 20 días de los comicios que renovarán la totalidad de los cargos electivos de la provincia, comenzó a gestarse la batalla en el distrito que concentra alrededor de un tercio del electorado.
La disputa tiene como escenografía un contexto político municipal que se pinta con tres datos concretos.
1-De la mano de Chahla, el peronismo gobierna el distrito desde el 2023, después de desplazar ocho años de alfarismo (y algunos más de oposición en general por el último tramo de la última gestión de Domingo Amaya).
2-La jefa municipal logró el puesto por 6.205 votos. Superó a la hoy senadora Beatriz Ávila, que era la representante del entonces oficialismo municipal y postulante por Juntos por el Cambio.
3-Los últimos números electorales que se conocen son de 2025. Si bien corresponden a una contienda nacional para consagrar diputados, son los más cercanos y toman relevancia para esta columna porque introducen a un nuevo actor: La Libertad Avanza (LLA). Los libertarios ganaron en San Miguel de Tucumán por pocos puntos, aunque Tucumán Primero se impuso ampliamente en el total provincial. La fuerza nueva se impuso en 28 circuitos de la Capital frente a 19 del peronismo.
Las estrategias de los espacios son sustancialmente distintas y buscan capitalizar las fortalezas propias y atacar las debilidades ajenas.
Los planes del PJ
La jefa de la Ciudad defiende el título y con su gobierno en marcha. La gestión será, precisamente, el corazón de la campaña y es, a la vez, el principal asunto que buscarán golpear los competidores. Como sucederá con el primer mandatario y el vicegobernador Miguel Acevedo, en mayo pasará por una suerte de plebiscito de gestión.
Si bien mostró duda y demoró su decisión -en relación a los tiempos de la fórmula gubernamental que la apoya-, transita una época de concordia con la Casa de Gobierno. No fue siempre así, porque hubo etapas de turbulencia que por ahora quedaron atrás.
Si bien ya no es la postulante “novedosa”, conserva un perfil que capta la atención de votantes que están por fuera de los límites del justicialismo. Esa es una de sus principales ventajas, según destacan los estudios de opinión que maneja el oficialismo.
El mensaje que se notó en sus últimos discursos subraya una mezcla de necesidad de continuidad y una mirada hacia la transformación. El eje estará puesto en las obras, las plazas, las calles, los mercados y las políticas de modernización. Un anclaje clave será la preparación para mitigar los efectos del fenómeno de “El Niño” y por ello se pondrá énfasis en los trabajos sobre los canales que ya funcionan y en los nuevos.
El resto de los lineamientos de la campaña no están fijados aún. Todo estará bajo el paraguas de las disposiciones de la mesa chica del poder, que encabeza el gobernador y que integran Acevedo, Chahla y el presidente subrogante de la Cámara, Sergio Mansilla.
Un acuerdo básico que regirá es que los acoples en la jurisdicción estarán organizados de acuerdo con la afinidad política. Habrá listas jaldistas, chahalistas y acevedistas. Sí habrá algunos espacios de relevancia por fuera de esta división, con bases de relaciones familiares, que tradicionalmente compiten solos o asociados con alguna otra línea más.
Si bien no hay un número específico, el mensaje del Ejecutivo es claro: cuantos más, mejor. Es la estrategia que beneficia ampliamente a los que se postulan para los ejecutivos y que garantiza que los espacios que van por los espacios legislativos, al competir entre sí, trabajen en su máxima expresión.
Para despejar fantasmas y tijeras, Jaldo ya advirtió y repitió que quienes estén en el espacio deben apoyar a Chahla y que no será tolerante con quienes jueguen a medias. El desafío del jefe oficialista será tender puentes para conectar todos los espacios y, a la vez, que todos sientan que tienen un respaldo lo más equitativo posible.
En el caso de los acoples jaldistas, tienen que ver con los miembros del Ejecutivo y con dirigentes de confianza del mandatario. En este sector predominan los ministros, funcionarios y algunos legisladores. Uno de los más visibles, por ejemplo, es el ministro de Desarrollo, Federico Masso, de Libres del Sur, que camina los circuitos y corre con la ventaja de encabezar un área ampliamente ventajosa en cuanto a injerencia social. El ministro de Obras, Marcelo Nazur, es otro que se menciona con posibilidades de participar en la sección electoral. El presidente del Concejo, Fernando Juri,es otro exponente en esta vertiente así como el presidente de la SAT, Marcelo Caponio. El legislador Alfredo Toscano, que es una incorporación reciente, también es otro caso, entre muchos más.
En cuanto a los acevedistas, contienen miembros del Legislativo y dirigentes que en otros momentos ocuparon puestos de relevancia pero que permanecían un poco más alejados. Acevedo vino haciendo un trabajo de contención del peronismo desencantado y eso se reflejará en la diversidad.
El vice cuenta con la experiencia de haber encabezado la campaña capitalina en 2025 y también se volcó a los barrios. No se descarta que tome un rol similar en esta oportunidad, por su temperamento conciliador y por lo abarcativo de sus contactos. Mientras sostiene la agenda legislativa, asiste tanto a actos grandes como a reuniones en casas de vecinos.
En las huestes de la intendenta hay trazos mas no definiciones electorales. El mensaje constante de la “doctora” a los suyos es el de seguir enfocados en el trabajo diario y los envió a gestionar “como si fuesen todos candidatos”.
Las versiones sobre que ella podría despegarse de la fórmula y candidatearse con otras opciones, como junto a Manzur, llegaron a los oídos municipales. En ese ámbito señalan que quien pueda creer en esos dimes y diretes no conoce el temperamento de la intendenta. Si bien puede renegar con aspectos de sus compañeros de espacio, dicen, una vez que da su palabra, no hay vuelta atrás.
En relación a la competencia, en 9 de Julio y Lavalle afirman que no les preocupan sus contendientes porque consideran que no tienen una gestión para mostrar y que no cuentan con una fórmula para la gobernación que traccione como la propia.
En otros sectores del justicialismo sí temen que LLA pueda sostener parte de los números del 2025 o pueda, inclusive, potenciarse.
El otro lineamiento que atraviesa la estrategia del movimiento es el de ir a buscar a los dirigentes barriales que quedaron en el camino. Hay referentes que se reprochan entre sí el no haber estado presentes en el territorio durante estos últimos años.
La apuesta de LLA
Los morados están confiados en que desplazarán al justicialismo de la Capital. Si bien una opción que había trascendido inicialmente era la de Federico Pelli, el nombre que se impuso fue el de su compañera de bancada Soledad Molinuevo. La diputada fue electa en 2025 y arrastra, dicen en LLA, esa campaña provincial. Consideran que parte de la instalación está resuelta gracias a esa experiencia y que sólo debe amplificarse.
Remarcan que el perfil de la candidata de Catalán es el ideal para San Miguel de Tucumán porque es una cara nueva, porque es mujer y porque es una profesional que proviene del sector privado. Consideran que todas esas características, más su paso por el Congreso, la convierten en la mejor alternativa para representarlos. Creen, sobre todo, que está capacitada para llevar adelante un gobierno. Además, consideran que en el Concejo cosecharán un número muy importante de bancas, gracias a la concentración de la lista única, y que eso allanará las reformas y cambios que pretenden motorizar. Ya están preparando una plataforma que será presentada el mes próximo. La esencia sería similar a la presentada por Catalán para la provincia. La idea de ajustar el gasto político y de eficientizar las estructuras estatales atravesarían las propuestas de diversas áreas.
Los simpatizantes y dirigentes están recorriendo distintos circuitos. Las coordinadoras en el territorio son Micaela Viña y Sofía Rondón, que armaron la estructura para llevar las propuestas.
Se espera que Catalán y Molinuevo estén con más frecuencia desde ahora por los diversos espacios de la capital.
Los opositores tienen una postura dura en relación a la gestión de la intendenta Chahla. Consideran que la ciudad está “igual que cuando estaba Alfaro”.
La opción de Campero
El legislador Seleme fue el primer candidato que surgió este año. De origen radical, es parte de Cambia Tucumán, el armado de Campero, el diputado que está en el bloque de LLA en el Congreso pero que mantiene diferencias con el armado local. De hecho, desde el partido se manifestó en varias oportunidades que no es parte de la construcción en Tucumán.
De acuerdo con sus declaraciones públicas, Seleme busca construir su campaña desde una impronta que combina oposición frontal al peronismo con una agenda enfocada en problemas concretos de la Capital. Viene cuestionando la gestión de Chahla por el estado de las calles, la infraestructura, la limpieza y los servicios, y también hizo de la reducción de estructuras estatales una de sus banderas, como muestra su ofensiva para eliminar el IPLA (es provincial). A la vez, intenta exhibir una faceta propositiva: impulsó un proyecto para recuperar El Bajo mediante inversión público-privada, una zona con la que mantiene un vínculo personal porque, según contó, fue vecino allí. Puse énfasis especialmente en la cuestión del transporte público.
En su lanzamiento junto a Campero también puso el acento en la necesidad de construir una alternativa opositora unificada. Así, su candidatura pretende disputar un lugar dentro de la reorganización de la oposición tucumana rumbo a 2027.
La silla vacía y el “no candidato”
El senador Manzur aún no anunció quién será su referente para el Departamento Ejecutivo municipal. En sus cercanías, sin embargo, confirmaron que después de su lanzamiento vendrá el de su postulante a la intendencia. Si bien analizan varias posibilidades, no hay determinación. En esa vertiente peronista antimileísta sí definieron llevar al menos tres acoples para la Legislatura y el Concejo.
Por otro lado, Alfaro es el “no candidato” de esta historia. Después de gobernar la Capital durante ocho años, asegura que no busca regresar a la Intendencia y habla de etapas cumplidas, pero eso no significa que haya abandonado el partido. Volvió a moverse y cada aparición suya produce efectos hacia adentro y hacia afuera del oficialismo. Alcanzó con que pronosticara una derrota de Chahla si busca la reelección y reclamara “un giro” en la gestión municipal para incomodar al PJ, provocar respuestas del chahalismo y obligar al propio Jaldo a salir al cruce.
La paradoja es que Alfaro ya no habla desde la oposición: el PJS integra el armado del Gobernador, el ex intendente dice sentirse contenido por Jaldo y respalda su proyecto provincial, aunque se permite cuestionar una de sus principales apuestas electorales. Allí reside buena parte de su capacidad para generar ruido. Alfaro dice que no será candidato, pero juega.
Faltan siete meses y 20 días, pero la batalla por la Capital ya empezó. Hay tres candidatos lanzados con sus respectivos postulantes a la gobernación, un cuarto nombre que Manzur todavía guarda y un “no candidato” que, aunque asegura que no estará en la boleta, sigue jugando. El tablero aún tiene casilleros vacíos y habrá más nombres que se sumarán, pero las piezas ya comenzaron a moverse.