Técnicos de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) dieron a conocer los trabajos realizados con roya marrón y mancha en ojo. Las evaluaciones de roya marrón (Puccinia melanocephala) se realizaron entre octubre de 2025 y febrero de 2026. Sin embargo, la enfermedad se detectó de manera generalizada recién a partir de enero, lo que sugiere que las condiciones ambientales registradas durante los meses previos no fueron favorables para su establecimiento y desarrollo.

La prevalencia provincial de la enfermedad fue del 53,3%. LCP 85-384 fue la variedad más afectada, con una prevalencia del 73,7% y una severidad promedio superior a 4 en los departamentos Lules y Leales. Por su parte, TUC 06-7 registró una prevalencia del 55,5%, con valores promedio de severidad iguales o superiores a 4 en Cruz Alta y Lules. En contraste, las restantes variedades TUC presentaron niveles de severidad bajos o ausencia de la enfermedad. La mayor severidad registrada en LCP 85-384 y en TUC 06-7 refuerza la importancia de la susceptibilidad varietal en la expresión de la enfermedad.

Respecto de mancha en ojo (Bipolaris sacchari), en las últimas campañas esta enfermedad adquirió mayor relevancia en el área cañera de la provincia. Durante la presente prospección, registró una prevalencia provincial de un 39%, siendo LCP 85-384 y TUC 06-7 las variedades más afectadas.

Los mayores niveles de severidad se registraron en lotes puntuales evaluados en etapas avanzadas del cultivo. En LCP 85-384, un lote ubicado en la localidad de Arcadia, Chicligasta (soca 1), evaluado en abril, alcanzó un valor de severidad de 9. No obstante, en la mayoría de los departamentos relevados, los niveles de severidad para esta variedad se mantuvieron bajos. Asimismo, TUC 06-7 registró un valor de severidad promedio de un 5,6% en un lote del departamento Lules (soca 2), evaluado en mayo. El resto de las variedades TUC presentaron niveles bajos de severidad o ausencia de la enfermedad durante todo el período de evaluación.

La mayor expresión de la enfermedad observada hacia el final de la campaña podría estar asociada a las condiciones ambientales registradas durante el verano, caracterizadas por una elevada humedad y la persistencia del mojado foliar, junto con temperaturas templadas; en especial, durante la noche. Esas condiciones, favorecidas por períodos prolongados de rocío y de precipitaciones, son consideradas óptimas para el desarrollo de Bipolaris sacchari, ya que promueven la infección y el avance de la enfermedad sobre la lámina foliar. La respuesta diferencial de las variedades habría contribuido a una mayor severidad en los materiales más susceptibles.