Atento a lo publicado en diversos sitios en internet sobre noticias internacionales, no se puede evitar de pensar que son alarmantes lo que declaran especialistas sobre lo que está sucediendo, particularmente sobre los peligros que implica la creciente injerencia de la IA en los conflictos de la geopolítica y sobre las consecuencias que amenazan el porvenir de la humanidad. Ha trascendido que importantes centros que manejan esa cibernética, han manifestado temor por las decisiones que han tomado y las que pudieran llegar a tomar las plantas de IA. Al respecto ha cundido la alarma en EE.UU. debido a que dos centros de IA han mostrado competencia entre ellos y no ha sido posible desactivarlos de energía eléctrica por la resistencia manifestada por la IA. Aquí vale recordar lo acertado de la película “2001, Odisea del Espacio” que hace décadas nos mostraba una increíble premonición. Responsables de las plantas de IA, en países mucho más desarrollados que la colonia en la cual que vivimos, han manifestado temor al haber descubierto que alguna de las plantas, estaban por crear virus que no existen en la naturaleza para terminar con el género humano. Es curioso que nadie se pregunte por qué estos engendros tecnológicos estén asistidos por algoritmos que solo atinan a lo destructivo, cuando son herramientas que podrían beneficiar a la humanidad. Al respecto no queda mucho que pensar porque han sido creados por seres humanos que no han reparado en el daño que pueden hacer porque al desarrollarlos predispuso el afán de dominio y la ambición que han formado parte del ADN a la raza humana desde hace miles de años.

Humberto Hugo D'Andrea                         

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