El grupo “La Taperola”, que había marcado una renovación en los espectáculos para niños con las “Canciones para mirar”, de María Elena Walsh, llegó el 3 de diciembre de 1964 a Tucumán de la mano de Leda Valladares. La nueva propuesta era “Un cuento de nunca acabar” y la dio a conocer en una vista a LA GACETA, donde fue recibida por el subdirector Daniel Alberto Dessein. Leda, investigadora, musicóloga y poeta, ya tenía varios libros publicados, un largo recorrido con el dúo “Leda y María” (con María Elena Walsh había grabado discos de canciones infantiles y tradicionales argentinas y españolas) y anunciaba dos nuevos discos: “Solamente”, que incluía canciones y poemas suyos, y “Nosotros”, con canciones muy viejas del Norte argentino. Ella integraba “La Taperola” como compositora e intérprete. También estaban Laura Saniez directora, autora del libro teatral y de parte de las canciones y diseñadora del vestuario, y Alberto Fernández de Rosa, actor. El espectáculo fue presentado en el teatro San Martín.

Recuerdos fotográficos: 1956. “Leda y María” trajeron su espectáculo a Tucumán

En LA GACETA, Leda contó: “El espectáculo, que originalmente es para niños, pero que también hace la delicia de los grandes, está asentado en elementos puramente visuales; por ello la línea argumental no tiene importancia y es un mero pretexto para el juego escénico, para el desarrollo de la pantomima, el color y la canción, que es lo que al espectador y sobre todo a la gente menuda le interesa; quizá al salir del teatro el niño recuerde poco y nada los elementos lógicos de un espectáculo, pero lo que sí fija es el ritmo, lo que ha visualizado y lo que el poder de la magia ha logrado impresionarlo”.