Como ocurre todos los años, la Provincia vedó la pesca de pejerreyes en todo el territorio provincial. Se trata de un período de prohibición de la actividad que busca cumplir con un solo objetivo: permitir que la especie se reproduzca de manera natural.

La decisión llegó en el momento justo. Los expertos coincidieron en señalar que la medida se tomó cuando se constató que los ejemplares estaban en pleno proceso de reproducción. Después de mucho tiempo, la veda no llegó por una cuestión meramente de calendario, sino por razones técnicas, lo que habla a las claras de un cambio importante.

Ahora bien, su éxito dependerá de que se cumpla con la norma. No hace falta entrar en la discusión sobre si la Provincia cuenta con el personal suficiente para realizar los controles en Escaba, La Angostura y El Cadillal. Todo será mucho más fácil si los pescadores no sólo la respetan, sino también si denuncian a los que no lo hacen. El servicio 911 está habilitado para recibir las denuncias, por citar sólo un ejemplo.

Por cuestiones climáticas, los espejos de agua y ríos tucumanos tuvieron en 2026 la oportunidad de renovarse. El incremento de las precipitaciones devolvió vida a esos ambientes. En El Cadillal, por ejemplo, las condiciones mejoraron aún más por las reparaciones realizadas en la presa. Especies de aves y mamíferos que prácticamente habían desaparecido del lugar volvieron a ser vistas por los visitantes.

Aunque muchos no lo sepan, la pesca de pejerreyes es una práctica que despierta un importante interés entre los aficionados tucumanos. La Angostura, por ejemplo, es un destino conocido a nivel nacional por ser uno de los lugares donde se pueden pescar las llamadas “flechas de plata” en altura.

Escaba es otro de los sitios pesqueros donde se encuentra esta especie, aunque su población es cada vez más pequeña. El Cadillal, por su cercanía, también representa un importante atractivo. En esta localidad, a partir del reordenamiento territorial, los clubes y emprendimientos privados están recuperando el brillo de sus años dorados.

Pero esta veda también será importante por otra razón. Hace no mucho tiempo, Tucumán era un ejemplo en materia de reproducción en laboratorio de pejerreyes. Por cuestiones presupuestarias, esa tarea se dejó de realizar. Ahora, la Provincia anunció que comprará en Buenos Aires alevinos que serán sembrados en los espejos de agua. Esa es otra buena razón para respetar la veda que entró en vigencia el domingo pasado.

La recuperación de los recursos naturales no puede depender únicamente de una prohibición o de la presencia de un inspector. También necesita del compromiso de quienes disfrutan de ellos. Respetar la veda, entonces, no debería ser entendido sólo como una obligación, sino como la mejor manera de garantizar que mañana siga habiendo peces para capturar.