San Martín ganó, recuperó confianza y volvió a acercarse al Reducido. El 3 a 0 sobre Agropecuario no sólo cortó una pequeña racha sin triunfos, sino que también modificó el panorama para Alejandro Orfila: con 39 puntos, el equipo quedó a una unidad de Deportivo Maipú y Colegiales, que hoy ocupan los dos últimos lugares de clasificación. La reacción llegó en un momento necesario, pero el calendario que aparece por delante no permite relajarse.

Al equipo le quedan siete partidos y 21 puntos en juego. Y allí aparece uno de los principales datos que explican la dificultad del tramo final: seis de esos siete rivales tienen, como mínimo, 39 puntos en la tabla actual. Atlético de Rafaela, Gimnasia de Jujuy, Gimnasia y Tiro, Atlanta, Midland y Colegiales están por encima o muy cerca de San Martín. El único que aparece por debajo es Quilmes, con 35 unidades. Es decir, casi todo lo que queda estará atravesado por enfrentamientos contra equipos que también pelean por objetivos importantes.

El primer paso será este sábado frente a Atlético de Rafaela, en el Nuevo Monumental. El conjunto santafesino tiene los mismos puntos que San Martín, aunque ocupa el undécimo puesto por diferencia de gol. Por eso, además de ser el próximo compromiso, se trata de un enfrentamiento directo: una victoria permitiría superar a un rival inmediato y, al mismo tiempo, sostener la recuperación que comenzó con el “Sojero”.

Una recta exigente para el "Santo"

Después de la "Crema”, el recorrido se vuelve todavía más pesado. San Martín visitará a Gimnasia de Jujuy, uno de los equipos que pelea en la parte alta y que actualmente comparte la cima con Tristán Suárez (ambos con 52 puntos), aunque el jujeño tiene un partido más. Luego llegará Gimnasia y Tiro, que suma 45 unidades, y posteriormente Atlanta, que tiene 48. En el medio, además, aparece Midland, sexto con 44, antes de la visita a Quilmes y el cierre en La Ciudadela frente a Colegiales.

No se trata solamente de nombres fuertes. El calendario obliga a San Martín a medirse repetidamente con equipos que hoy están por encima suyo y que también necesitan sumar. En ese contexto, los puntos de los enfrentamientos directos tienen un valor doble: permiten avanzar y, al mismo tiempo, frenan a un competidor. Por eso, ganar en Rafaela, por ejemplo, tendría una incidencia mucho mayor que la de una victoria aislada contra un rival sin aspiraciones en la zona alta.

La tabla muestra, además, lo comprimida que está la pelea. Deportivo Maipú y Colegiales tienen 40 puntos, San Martín y Atlético Rafaela suman 39, mientras que Gimnasia y Tiro tiene 45 y Midland 44. Apenas cuatro puntos separan al décimo del sexto puesto. Más arriba están Atlanta con 48 y los dos líderes con 52. 

Con semejante paridad, una buena seguidilla puede modificar rápidamente la posición de un equipo, pero también una serie de resultados adversos puede volver a alejarlo del objetivo.

Qué necesita San Martín para clasificarse al Reducido

La cuenta más sencilla indica que San Martín debe sumar y, sobre todo, aprovechar los partidos contra rivales directos. Ya no alcanza con mirar solamente el resultado propio: habrá que seguir lo que hagan Maipú, Colegiales, Rafaela y los demás equipos que aparecen en la misma pelea. Sin embargo, el equipo de Orfila tiene una ventaja inmediata que antes no tenía: llega después de una actuación convincente y con la posibilidad de convertir ese triunfo en una serie positiva.

También tendrá que mejorar su rendimiento como visitante. Los números generales muestran nueve triunfos, 12 empates y ocho derrotas en 29 partidos, con 30 goles a favor y 26 en contra. Como local, consiguió cinco victorias, ocho empates y dos derrotas, mientras que fuera de La Ciudadela ganó cuatro, empató cuatro y perdió seis. La diferencia es clara: el equipo sumó 23 de sus 39 puntos en casa y apenas 16 como visitante. Para un calendario que incluye cuatro salidas, ese aspecto puede resultar determinante.

Hay además una cuestión que San Martín deberá resolver: trasladar parte de su solidez de local a las visitas. El tramo final le exigirá respuestas lejos de Tucumán, justamente donde acumuló más dificultades y donde tendrá cuatro partidos por delante.

El objetivo sigue siendo el mismo: meterse en el Reducido. La diferencia es que ahora quedan siete partidos, la zona de clasificación está a un punto y varios de los rivales que aparecen por delante deberán enfrentarse directamente con San Martín. El margen es corto, pero el equipo volvió a ponerse en carrera. Lo que viene exigirá mucho más que una goleada: necesitará regularidad, personalidad y capacidad para sumar ante los rivales que dominan la parte alta de la tabla.