En el excelente libro de Arquímedes Carrizo, “El desafío tucumano y de las economías regionales en el siglo XXI”, presentado hace pocos días y editado por la Fundación Federalismo y Libertad, se pone de manifiesto el deterioro y decadencia de Tucumán en las últimas décadas, lo que nos obliga a comprometernos a recuperar el lugar que ocupo la provincia en el NOA y en el país. Señala Carrizo algunos indicadores económicos y sociales de la provincia, que muestran la decadencia tanto en términos absolutos como relativos. El producto bruto interno de Tucumán en 2024 cayó un 4,51% respecto al año anterior, alcanzando un nivel similar al de 2012. Las exportaciones de 2024 alcanzaron un nivel de U$S953 millones y en 2025 U$S 966 millones. Tucumán está estancada en el nivel de exportaciones y perdiendo posición relativa con respecto a las provincias del NOA. El empleo público formal provincial, municipal y nacional de Tucumán alcanza en 2024, 158.970 agentes. Entre 2003 y 2023, este tipo de empleo creció un 131,83 %. La tasa de informalidad laboral, en el Gran San Miguel y Tafí Viejo, en 2024 fue de 51,4 %. Y durante todo el siglo XXI osciló entre 40,1 % y el 56,7 %. La tasa de informalidad laboral promedio de Argentina para 2024 fue de 36,1 %. La tasa de pobreza en el Gran San Miguel de Tucumán en 2024 fue 40,8 %, desde 2016 a 2024 osciló entre 21,8% y 55,8%, siempre superior al promedio del país. El gasto público provincial alcanza en 2023 un valor pico histórico, con un crecimiento de 220,7 % en moneda constante comparado con 2003. El Estado provincial de Tucumán compite con La Rioja para ser la provincia con mayor gasto público provincial en relación con el PBI. Según un ranking de la Fundación Libertad, el costo anual de cada legislador de Tucumán es el más alto del país. El gasto público per capita provincial creció en las dos últimas décadas. El gasto público provincial es de muy baja calidad, y desde 2012 el gasto en inversión pública se desploma, y es en términos porcentuales el más bajo que el de todas las provincias del NOA. Entre 2003 y 2023 el gasto provincial y la recaudación fiscal aumentaron en moneda constante 220,7% y 206, 9% respectivamente, y el PBIT sólo un 115%. Este desequilibrio estructural, con el crecimiento asimétrico entre estos indicadores, se hará en algún momento ingobernable para las autoridades locales, al no poder financiar el alto gasto y crear empleo innecesario como lo hicieron los últimos 20 años. Ahora debemos plantearnos cómo revertimos esta situación dramática. Creo que debemos tomar la firme decisión de cambiar todos: políticos, dirigentes, empresarios, sindicalistas y ciudadanos en general. El imperio de ciertos valores, cómo la vocación por el trabajo, la ética que nos permite ver más allá de lo inmediato, en nuestros deberes con los demás. Para alcanzar desarrollo económico es necesario estar guiado por la ética y moral. Tucumán ha tenido hombres visionarios, honestos y patriotas. Ejemplos como Alfredo Guzmán, Juan B. Terán, Miguel Lillo, Alberto Rougés y otros, que supieron colocar a la provincia como la más importante del NOA en muchos aspectos: cultural, científico, económico, llegando a tener el 40% del PBI de la región. Con una industria azucarera que fue creadora de riqueza con una gran vocación social. Tenemos un gran desafío, y tenemos oportunidades con el potencial del sector sucroalcoholero, como locomotora de la recuperación de la provincia. A ello le sumamos el limón, la soja, los cereales, la frutilla, el tabaco, entre otros cultivos, todos a los cuales hay que darles valor agregado. Como prestadores de servicios, industria, tecnología de alto valor y nivel, y la capacitación y formación de cuatro universidades. Hay que involucrarse en la cosa pública, para contribuir a generar reglas claras, atraer inversiones, seguridad jurídica, honestidad y patriotismo que hicieron en el pasado grande a nuestra provincia.
José Manuel García González
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