“Leda y María” es el título de la nota del 4 de octubre de 1956 sobre la visita a Tucumán de Leda Valladares y María Elena Walsh. El dúo de poetas y cantantes llegaba para presentar el espectáculo folclórico con el que habían recorrido Europa durante varios años. El recital se hizo el sábado 6 de octubre en el Club Caja Popular.
El miércoles 4 visitaron LA GACETA. Fueron recibidas por el subdirector, Daniel Alberto Dessein, quien había asistido tiempo antes a su recital en París y se había sorprendido de que al salir del teatro la gente tarareaba las canciones del dúo. “Nuestro folclore, como así también todo el latinoamericano -dijo Leda- es recibido por todos los públicos con verdadera avidez. Si en parte los europeos ven las manifestaciones folclóricas como algo pintoresco, yo creo que la atracción que hacia él sienten se debe a su riqueza melódica y rítmica, a su extraordinaria variedad y porque ven en ellas una fuente de energía y de vida. Comparado con el latinoamericano, el folclore europeo es más pobre y además no es vigente sino una pieza de museo”.
La tucumana Leda había pasado los años anteriores viajando por Latinoamérica y Europa. Sus primeros poemas habían aparecido en la revista Cántico, que dirigía Marcos Moríñigo, y desde México había enviado el libro Yacencia, algunos de cuyos poemas aparecieron en el Suplemento Literario de LA GACETA. Cuando partía de México a Europa conoció a María Elena, quien también había colaborado en la Literaria y había escrito ya Otoño imperdonable y Balada con Ángel. En París decidieron formar el dúo y recorrieron la vieja Europa. En el libro Leda Valladares, el latido de las cosas, editado por Fabiola Orquera, se cita lo que dijo Leda sobre el viaje: “Nosotras estábamos viviendo en el hotel que se llamaba Del gran balcón (...) nuestra estadía en París duró cuatro años y cantamos todos los días. Fueron años hermosos, todo era sorpresa y azar. Nos internamos en América por la canción andina, desentrañamos su canto y la sustancia dramática del folclore ante el público europeo con un éxito bárbaro. Compartimos escenario con Jacques Brel, Hélene Martin y Leo Ferré, entre otros personajes que hacían vibrar los ambientes parisinos. Teníamos la sensación de estar viviendo una novela. La sola presencia de Joan Miró, Olivia de Havilland, Picasso, Chaplin o Marcel Marceau entre nuestro público nos parecía increíble. A eso se sumó la satisfacción de poder grabar discos, hacer televisión y radio. Más no podíamos pedir”.
Recuerdos fotográficos: el pequeño galeón frente a la plazaEn LA GACETA elogiaron el “renacimiento” que vivía el país en 1956 y hablaron de su experiencia. “El europeo es inteligente y culto pero le falta sensibilidad para la relación humana”, dijo María Elena-. “Salvo España e Italia, donde la sensibilidad para lo humano está más viva y más cercana a la nuestra”.
Ambas estaban repletas de tareas y proyectos. Leda traía poemas para editar en un libro, una obra de teatro en un acto y la intención de escribir una novela. María Elena anunciaba un libro de poemas para niños, Canciones de la polilla y dijo que estaba listo otro poemario llamado Tutú Marambá. También tenía la intención, como su compañera, de una novela.
Recuerdos fotográficos: 1932. La confitería que le dio el nombre a la esquina FlorestaAntes del show del sábado, se anunció, iban a disertar sobre “El folclore como tarea poética”.