Por Javier García Hamilton

Hay encuentros que, más allá de las charlas y de la agenda, sirven para mirar con otros ojos lo que está pasando en nuestra región. Eso se reflejó en la Experiencia Endeavor NOA 2026 que se vivió esta semana en Jujuy.

Más de 3.000 personas pasaron por la Ciudad Cultural: emprendedores, empresarios, estudiantes, inversores y gente que simplemente tiene una idea y quiere hacerla realidad. Para aquellos que formamos parte de Endeavor NOA, encontrarnos con esa convocatoria fue una enorme satisfacción y, a la vez, una señal de algo que viene ocurriendo desde hace tiempo: en el Norte cada vez hay más ganas de emprender, de capacitarse y de pensar en grande.

En Jujuy disfrutamos de charlas, aprendimos en talleres, nos nutrimos de las mentorías y crecimos en los espacios de capacitación y de networking. Hubo temas ineludibles; por eso se habló de inteligencia artificial, de innovación, de liderazgo, de marcas, de nuevos mercados y de los desafíos que enfrentamos quienes llevamos adelante una empresa.

Uno de los eventos calificados fue el Club del Pitch. Allí los emprendedores tuvieron que exponer sus proyectos y defenderlos frente a empresarios, mentores e inversores. Esa experiencia fue impactante porque es en este tipo de acciones donde se puede rescatar la esencia de Endeavor. Así se aprende a no quedarse solamente con la inspiración, porque se bajan las ideas a la realidad, y se las expone para recibir opiniones y aprender de otros.

La potencia del día anterior

Los integrantes del board de Endeavor NOA tuvimos la oportunidad de participar de un Retreat en Purmamarca junto a miembros de boards de distintas regiones del país. Fue una oportunidad para compartir experiencias, conversar sobre las realidades de cada lugar y, principalmente, profundizar la relación entre quienes formamos parte de la red.

Hubo más: la visita a EXAR, uno de los proyectos de litio más importantes de la Argentina. Recorrer una operación de esa escala en plena Puna permite dimensionar de otra manera las oportunidades que tiene el Norte argentino.

En varias de las conversaciones de esos días apareció una pregunta que encendió una luz de alerta y nos obligó a debatir: ¿por qué una región con tantos recursos, talento y oportunidades todavía tiene tantas dificultades para desarrollarse a mayor velocidad?

Una de las respuestas está en la infraestructura.

Podemos formar emprendedores, generar empresas, atraer inversiones y tener recursos naturales extraordinarios, pero si no tenemos buenas rutas, conectividad aérea, logística, energía y conectividad digital, llega un momento en que el crecimiento encuentra un techo.

Y por casa…

Esto también nos tiene que interpelar especialmente a los tucumanos.

Tucumán tiene una ubicación estratégica, universidades, empresas, talentos y una escala que naturalmente podría permitirle soñar con ser uno de los grandes centros económicos del Norte argentino. Sin embargo, para cumplir ese rol necesitamos mejorar nuestra infraestructura y nuestra conexión con el resto del país y de la región.

No alcanza con generar buenos emprendedores si después una empresa del NOA tiene dificultades para mover sus productos, atraer inversores, viajar, exportar o conectarse con otros mercados.

La visita a EXAR me hizo pensar justamente en eso. Es impresionante ver lo que puede generar una inversión de semejante escala en la Puna. Pero también permite entender que el desarrollo no depende sólo de tener un recurso o una buena idea. Alrededor de cada gran proyecto hacen falta caminos, energía, proveedores, servicios, capital humano y ciudades capaces de acompañar ese crecimiento.

Muchas veces desde nuestras provincias miramos hacia Buenos Aires buscando empresas, inversiones, conocimiento y oportunidades. Tal vez también tengamos que empezar a mirar más hacia los costados. Jujuy, Salta, Tucumán, Santiago del Estero y el resto del Norte tienen economías y capacidades diferentes, pero también muy complementarias. El desafío es conectarlas mejor.

Conectar a quienes tienen experiencia con quienes están empezando. Al capital, con las buenas ideas. A las empresas consolidadas, con los nuevos emprendedores. Y, también, conectar físicamente nuestras provincias para que el NOA funcione cada vez más como una región y no solamente como una suma de provincias.

El dato de las más de 3.000 personas presentes es importante, pero no es lo principal. Lo más importante es lo que representa.

Demuestra que estamos ante una región con talento, con proyectos y con gente que quiere hacer. Y representa también la posibilidad de construir un ecosistema cada vez más conectado, donde los casos de éxito no sean experiencias aisladas sino ejemplos que ayuden a que aparezcan muchos más.

La reflexión del día después

El regreso de Jujuy dejó una clara sensación. Tenemos mucho por hacer en el NOA, pero también hay mucho sobre lo cual construir. El talento y las oportunidades están. Nuestro desafío es generar las condiciones para que puedan crecer acá.

Y quizás ese sea uno de los grandes objetivos de los próximos años: dejar de pensar sólo en qué necesita cada provincia y empezar a pensar en qué infraestructura es fundamental en el Norte para desarrollarse como región.