Una vereda rota, un pozo abierto y el olor permanente a aguas servidas se convirtieron en parte del paisaje cotidiano para los vecinos de Juan José Paso al 100. Frente a la escuela Gabriela Mistral, una obra que la Sociedad Aguas del Tucumán (SAT) inició para solucionar una pérdida cloacal quedó inconclusa y, según denuncian los residentes, lleva alrededor de un año sin una solución definitiva.

El reclamo no es nuevo. Los vecinos aseguran que realizaron presentaciones y concurrieron en reiteradas oportunidades a las oficinas de la empresa en busca de respuestas. La promesa, cuentan, siempre fue la misma: que el problema sería solucionado. Sin embargo, el pozo continúa allí, cubierto de agua estancada y residuos, mientras la vereda permanece deteriorada.

“Nosotros necesitamos que vengan y tapen ese pozo. No nos interesa qué hagan con las demás cañerías. Queremos que tapen el pozo”, reclamó una de las vecinas durante un móvil de LG Play. Según explicó, la situación genera además problemas en las viviendas de planta baja. “Tenemos cucarachas y algunas veces salen a la cocina por la misma humedad que produce ese pozo”, afirmó.

Las vecinas sostienen que la obra presenta problemas desde su ejecución. Según relataron, el caño que conecta con la cañería principal estaría roto o mal instalado, lo que impediría que el sistema funcione correctamente. “Ellos mismos nos dijeron que está torcido, que está mal hecho”, señalaron.

Mientras tanto, el agua acumulada permanece en el lugar y, de acuerdo con los testimonios, genera un olor que obliga a mantener las ventanas cerradas. “Es un olor que no se aguanta”, describió otra de las residentes.

Un año de reclamos

Nora Pottier contó que los vecinos llevan aproximadamente un año intentando conseguir una respuesta. “Yo voy prácticamente cada dos o tres días y otro vecino también va. Ellos prometen que van a venir a solucionar, pero no vienen”, relató.

Los residentes incluso presentaron un expediente y realizaron reclamos personalmente en las oficinas de la SAT. Según dijeron, recibieron la misma respuesta en reiteradas ocasiones: que se trataba de una situación de emergencia y que sería atendida.

En una de las últimas intervenciones, un camión de la empresa habría llegado hasta el lugar con el objetivo de desobstruir la cañería, pero no pudo completar el trabajo. Los vecinos aseguran que, después de constatar la complejidad del problema, el vehículo se retiró.

“Es una vergüenza. Estamos en las cuatro avenidas, a media cuadra prácticamente de Mate de Luna, y estamos viviendo así”, cuestionó una de las mujeres.

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El temor por la salud y los chicos

Para quienes viven en el lugar, el problema no se limita a las molestias. Nora expresó su preocupación por el impacto que la acumulación de agua contaminada puede tener en la salud de los residentes, especialmente porque se trata, en varios casos, de personas mayores.

“Somos personas mayores y no podemos vivir así”, sostuvo. La vecina también remarcó que la situación se vuelve todavía más preocupante por la cercanía de una institución educativa.

El pozo ocupa parte de la vereda y, según explicaron, los chicos que salen de la escuela suelen correr y jugar en las inmediaciones. Por eso, temen que alguno pueda caer accidentalmente.

“Es un peligro para todos, no solamente para los chicos”, remarcaron.

Julia Gramajo y Zulema Chazampi también acompañaron el reclamo y coincidieron en señalar que la situación se volvió insostenible. Para las vecinas, el pedido es concreto: que la empresa regrese, complete la reparación y deje la vereda en condiciones.

La proximidad de la escuela Gabriela Mistral agrega un elemento de preocupación al reclamo. Los vecinos aseguran que intentaron plantear la situación ante las autoridades del establecimiento, aunque hasta el momento no encontraron el acompañamiento que esperaban.

“Queremos que terminen lo que empezaron”

Los vecinos no piden una nueva obra ni una solución improvisada. Lo que reclaman, fundamentalmente, es que se termine el trabajo que comenzó la empresa y que el lugar deje de representar un riesgo.

“Que tapen esa porquería porque es materia fecal lo que sale por ahí y todo eso se va por la calle”, fue uno de los testimonios más contundentes.

A la espera de una respuesta, el pozo continúa abierto frente a la escuela, como una muestra visible de un reclamo que, según los vecinos, lleva meses sin encontrar solución.

“Yo ya me cansé de ir. Prometen y no vienen”, resumió una de las residentes.