A lo largo de mi formación universitaria, actualmente en tercer año de Comunicación en la UNT, he intentado comprender las teorías de la comunicación sin identificarme con una sola. A partir de ello, comencé a construir una perspectiva sobre la comunicación y su incidencia en la constitución del sujeto. Parto de considerar al ser humano como un sujeto atravesado por dos dimensiones indisociables: una dimensión social, mediante la cual establece vínculos, incorpora saberes y construye su identidad en interacción con los otros; y una dimensión individual, vinculada con la capacidad de interpretar, cuestionar y resignificar aquello que recibe. La comunicación constituye el espacio de articulación entre ambas dimensiones. Todo intercambio supone una circulación de sentidos: dejamos algo en el otro y, simultáneamente, incorporamos elementos que pueden modificar nuestra subjetividad. El problema surge cuando esa dimensión social no encuentra una instancia crítica que procese aquello que incorpora. Podemos entonces internalizar discursos, valores y representaciones ajenas hasta naturalizarlos como propios. Por eso considero que el pensamiento crítico resulta fundamental para la autonomía. No podemos sustraernos de la influencia social, pero sí desarrollar herramientas para interrogarla, contrastarla y decidir qué queremos incorporar como propio.
Julieta Elena Norniella Pino
Lola Mora 490, barrio El Parque - S. M. de Tucumán