Con el cerro como telón de fondo, la avenida Perón se convirtió desde hace años en uno de los lugares preferidos por los tucumanos para caminar, correr, andar en bicicleta, pasear perros o simplemente sentarse a tomar algo. Los fines de semana, la escena se repite: hay corredores, ciclistas, familias que salen a caminar y grupos de amigos que buscan un lugar para pasar unas horas al aire libre.

La postal también deja en evidencia una necesidad cada vez mayor en la Ciudad Jardín: la falta de grandes espacios verdes preparados para recibir todas esas actividades. En ese contexto, el predio de La Hoya, a metros de la rotonda de Horco Molle, está empezado a cambiar.

Son las 9 de la mañana del jueves y el sol pega fuerte. Una pareja toma mate y conversa. Por la avenida trotan algunos deportistas y hay vecinos que pasean a sus mascotas. Dentro de la Hoya, el movimiento es otro: máquinas que remueven tierra, trabajadores que preparan las caminerías y operarios que avanzan con una plataforma de cemento.

Detrás, la montaña permanece como un gigante silencioso que domina toda la escena. Donde durante años hubo un espacio desaprovechado, escondido detrás de un paredón, ahora comienzan a aparecer caminos, accesos, desniveles y las primeras formas del futuro parque. El proyecto contempla un espacio verde de más de nueve hectáreas, con sectores deportivos, recreativos y ambientales. La primera etapa incluye principalmente los accesos y las veredas y, según las previsiones del equipo técnico, los trabajos se extenderán hasta diciembre.

Lo que no se ve

Pero La Hoya no será solamente un parque. Una parte fundamental de la obra se encuentra debajo de la tierra y, aunque quedará prácticamente invisible cuando el proyecto esté terminado, será determinante para el funcionamiento del predio y para el manejo de las lluvias en ese sector de Yerba Buena.

El parque funcionará como una esponja, remarcaron las autoridades. La Hoya recibe agua proveniente de tres cuencas. Por eso, el proyecto incorpora una infraestructura hidráulica compuesta por canales, conductos subterráneos, cámaras de hormigón y tres lagunas artificiales.

El objetivo es que el parque pueda recibir, retener y regular el agua durante los episodios de lluvias intensas, explica Valeria Cámpora, arquitecta del equipo técnico municipal que trabaja en la obra.

El agua será encauzada hacia diferentes cámaras y desde allí derivada hacia el sistema pluvial. De esta manera, se busca evitar que todo el caudal se concentre en un mismo punto y pueda provocar anegamientos.

En algunos sectores todavía pueden verse enormes caños y cámaras de hormigón. Cuando los trabajos concluyan, buena parte de esa infraestructura quedará cubierta por las caminerías y los espacios verdes.

Las estructuras donde estarán las tres lagunas ya se pueden apreciar. Además de colaborar con el manejo de los caudales, serán uno de los elementos centrales del paisaje del futuro parque.

El secretario de Obras Públicas de Yerba Buena, Esteban Auad, explicó que la obra hidráulica quedará terminada en aproximadamente dos semanas y tendrá un papel central en el funcionamiento del nuevo espacio.

“El parque, con sus lagunas, permitirá retener y administrar el agua durante los episodios de lluvias intensas”, sostuvo Auad. El funcionario destacó que el manejo de los caudales será especialmente importante porque, hasta ahora, parte de esas aguas terminaban desembocando directamente en la avenida Perón.

La infraestructura adquiere además relevancia ante la perspectiva de una temporada con fuertes precipitaciones. Según Auad, se anticipa un período de lluvias importantes asociado al fenómeno de El Niño, por lo que disponer de un espacio capaz de recibir y regular grandes volúmenes de agua será una herramienta clave para disminuir el impacto de las tormentas.

UNA ESPONJA. El futuro parque tendrá tres lagunas artificiales.

Mientras avanzan los trabajos hidráulicos, también comienzan a hacerse visibles las transformaciones que podrán disfrutar los vecinos. Se construyen las caminerías de acceso, rampas y terrazas naturales que permitirán recorrer el predio y conectar sus diferentes sectores.

Uno de los ingresos será una rampa que vinculará el parque con la avenida Perón. Tendrá un uso principalmente peatonal, aunque también deberá soportar el ingreso de los vehículos destinados al mantenimiento del espacio verde. También se construye una escalera que funcionará como otro de los accesos.

Anillo perimetral

Al visitar el predio ya es posible reconocer los trazados de las futuras caminerías. Uno de los elementos que organizará el parque será un anillo perimetral, que permitirá recorrerlo a pie o corriendo y, al mismo tiempo, conectará los distintos sectores.

La intención es que quienes hoy utilizan la avenida Perón para hacer actividad física puedan encontrar dentro de La Hoya un espacio específicamente preparado para caminar, trotar y entrenar.

Auad anticipó que en pocos días los vecinos podrán comenzar a ingresar y disfrutar de algunos sectores del predio. La reducción del movimiento de máquinas y camiones permitirá habilitar progresivamente el acceso mientras continúan las obras.

No será todavía un parque terminado. La primera etapa comprende principalmente los accesos y las veredas, y luego avanzarán específicamente con los otros proyectos, muchos de los cuales fueron aportes de los propios vecinos de Yerba Buena.

Deportes

El deporte tendrá un lugar central en La Hoya. El proyecto contempla dos canchas de fútbol y una de básquet, además de juegos para niños y diferentes espacios de recreación.

Uno de los sectores que ya empieza a tomar forma es el destinado a la calistenia, una disciplina que utiliza el propio peso corporal para realizar ejercicios de fuerza y acondicionamiento físico. La propuesta tendrá una particularidad: estará ubicada sobre una plataforma elevada y circular, con una vista privilegiada hacia las montañas. El piso será de caucho, de unos cinco centímetros de espesor, para amortiguar los impactos y brindar mayor seguridad durante los ejercicios.

También se proyectan circuitos para bicicletas. La propuesta surgió, en parte, de los aportes de aficionados a esta actividad. En uno de los sectores del predio ya pueden distinguirse los desniveles y montículos que formarán parte de esa pista. Habrá rampas y recorridos específicos para bicicletas, de manera que puedan convivir con quienes utilicen el parque para caminar o correr.

La idea es que La Hoya reúna diferentes usos y edades: chicos que utilicen los juegos, adultos que quieran caminar o correr, ciclistas, personas que busquen entrenar y familias que simplemente quieran pasar un rato al aire libre.

El parque también contará con juegos infantiles, un anfiteatro natural, iluminación y nuevas veredas sobre la avenida Perón.

Un lugar para quedarse

Alrededor del anillo perimetral se distribuirán las canchas, los juegos, las lagunas, los espacios para bicicletas y las zonas de permanencia. En los puntos donde confluyan los caminos habrá lugares destinados a quedarse. Sectores donde los visitantes podrán sentarse, descansar, conversar o compartir unos mates.

Todavía resta una parte importante de la parquización. El proyecto contempla la incorporación de árboles y vegetación que acompañarán los recorridos y contribuirán a construir el carácter de espacio verde.

Ese aspecto genera una expectativa particular entre quienes viven cerca. Margarita Martínez reside justo enfrente de La Hoya, en el barrio Ampliación Municipal. Desde su casa fue testigo de los cambios de los últimos meses. “Es increíble estar viendo todo esto. Seguramente favorecerá a todos los pequeños comerciantes de la zona”, comenta.

Recuerda cómo era el lugar antes de que comenzaran las obras: un paredón, sectores oscuros y basura. Ahora observa desde la puerta de su casa el movimiento de las máquinas y de los trabajadores.

Ale Romero también se detiene a mirar. Mientras toma mate y contempla el paisaje, habla de lo que espera para el futuro parque. “Está bueno que se hagan obras porque estaba desaprovechado. Pero ojalá no haya más cemento que verde”, plantea.

La frase resume uno de los desafíos de la transformación: que la incorporación de infraestructura no termine desplazando aquello que los vecinos esperan encontrar en un parque.

El proyecto busca precisamente combinar ambos aspectos: espacios deportivos y recreativos con árboles, vegetación, terrazas naturales, lagunas y recorridos que permitan disfrutar del paisaje.

Para Fátima Condorí, vecina del barrio La Hoya, una de las mayores expectativas está puesta en los chicos. Imagina el lugar lleno de familias y estudiantes, aprovechando un espacio que durante mucho tiempo no tuvo un uso definido.

La expectativa tampoco se limita a tener un parque cerca de casa. Entre los vecinos aparece la posibilidad de que el nuevo espacio genere mayor movimiento en el sector, atraiga visitantes y favorezca a los pequeños comercios.