La confirmación de la fecha de la elección provincial precipitó una serie de definiciones que van delineando el escenario hacia 2027. A los nombres más previsibles para la puja por la Casa de Gobierno se sumaron otros y también comienzan a vislumbrarse las estrategias con las que los distintos espacios buscarán disputar el poder.
Los dos armados mayoritarios, el peronismo oficialista y La Libertad Avanza (LLA), ya tienen a sus candidatos confirmados para el sillón de Lucas Córdoba. Osvaldo Jaldo irá por la reelección junto al vice Miguel Acevedo, mientras que Lisandro Catalán asumió el desafío de intentar llevar al espacio libertario por primera vez a ese lugar.
Pero por fuera de esas estructuras que mejor posicionadas quedaron después de las últimas elecciones, otros dos nombres se preparan para formalizar su ingreso a la madre de las batallas: Mariano Campero, el diputado que encabeza su propio armado Cambia Tucumán, y Juan Manzur, el senador que representa al justicialismo antimileísta.
Campero, que mantiene diferencias con LLA local pero forma parte del bloque en la Cámara baja, dice desde hace tiempo que su objetivo es ser electo gobernador y viene construyendo su alternativa.
Tras los anuncios de las postulaciones de Jaldo-Acevedo-Chahla, Manzur expresó su intención de anotarse en la puja. Para sorpresa de muchos, recorre municipios y comunas todas las semanas. En las reuniones asegura que confrontará a Jaldo, aunque no lo haya expresado en ámbitos públicos.
Nacionalizar o provincializar
No todos llegan en las mismas condiciones, pero hasta aquí todo indica que llegarán a la carrera. Una particularidad notoria y que marcará lo que viene es que mientras unos buscarán que la elección se defina en clave tucumana, otros intentarán llevar la discusión al escenario nacional. Por cómo están planteados los diálogos de la política hasta este punto, todos se verán obligados a combinar las “dos campañas”, pero no todos necesitan la misma dosis de cada una. Esto quedó evidenciado en estas últimas semanas.
Jaldo necesita que el 9 de mayo se discuta sobre Tucumán, porque entiende que es su fortaleza. El proselitismo que protagoniza se recuesta sobre la gestión, la obra pública, los dirigentes “institucionales”, el territorio, la estructura y su propia figura. En cada encuentro, pide explícitamente al justicialismo provincializar la contienda.
El calendario que fijó no es casual, porque los comicios quedarán temporalmente muy lejos de los nacionales.
La idea principal no sólo es subrayar su trabajo, sino también quebrar el supuesto efecto de arrastre de votos de Javier Milei para La Libertad Avanza (LLA), a quien percibe como su principal rival en Tucumán.
La tranquilidad del mandatario por estos días pasa porque pudo cerrar el apoyo de dos figuras del partido que no vienen de su riñón, pero que ahora están cerca. Los acuerdos con Acevedo y la intendenta capitalina Rossana Chahla dejaron varios heridos y ofendidos, entre ellos, al propio Manzur.
Estos le garantizan a Jaldo llegar temprano con postulantes confirmados y, de nuevo, con gestión. Disipó cualquier posibilidad de diálogo o pacto con sus disidentes porque directamente los invitó a una interna.
En el caso de Catalán, en cambio, la estrategia parece tener más matices. La marca nacional y el respaldo de Javier Milei son fundamentales, pero necesita que la elección se dé también en tono local. El desafío es doble para el ex ministro del Interior nacional porque tiene que trabajar para trasladar a una disputa tucumana el caudal que LLA consiguió en elecciones nacionales, convertir el apoyo al Presidente en votos propios y, a la vez, discutir los asuntos provinciales. La presentación de su plan de Gobierno tuvo mucho que ver con esto último. De hecho, cuando termine este mes se develarán los nombres de quienes irán por las intendencias. Esperan que ponerle cara a las propuestas generará nuevos episodios preelectorales en las ciudades.
Discursivamente, la dualidad se nota cuando el candidato ya lanzado pone el foco en lo que considera falencias de la gestión y del peronismo para confrontarlo con las políticas de la Rosada. Cuestiona a Jaldo por representar la vieja política y por sostener el sistema de acoples, pero también necesita diferenciarlo de Milei para evitar que el gobernador capitalice el diálogo que mantiene con la Nación.
Catalán también apuntó en estos días contra Manzur, al considerarlo otra cara de la misma moneda peronista.
En cuanto al tono proselitista, Manzur hace exactamente lo contrario a Jaldo y busca nacionalizar a pleno. En sus pocas declaraciones, intenta ligar a su sucesor con una idea de “extensión” de Milei. Al deslizar en sus palabras al sitio “Bajo la Lupa”, de Concepción, que Milei tiene dos candidatos en Tucumán. Apunta, desde luego, no sólo a denostar a Jaldo sino también a generar confusión.
Campero, en otro extremo, va por la provincialización. En sus cercanías consideran que la fecha electoral marca que esa debe ser la impronta. Si bien las discusiones de su línea con LLA Tucumán acapararon la atención, también apuntan contra el oficialismo como de costumbre. El equipo legal del camperismo, de hecho, evalúa una presentación en la Corte Suprema nacional en contra de la postulación del gobernador.
Mientras, el ex intendente de Yerba Buena sigue recorriendo la provincia y cuenta con el compromiso de dirigentes que serán sus candidatos en todas las secciones electorales.
Otro capítulo de la ruptura
La semana pasada, en este espacio se planteaba la duda de propios y ajenos respecto de qué está haciendo Manzur. Ahora empezó a contestar él mismo a ese interrogante. Recorre el interior, promete una definición antes de fin de año y eligió un argumento central contra Jaldo, que es su relación con Milei.
Jaldo, a su vez, respondió con dureza. Como no lo hace con nadie. Afirmó que escucha a los “caniches” que Manzur manda “a ladrar”; que a Manzur le “falta coraje” para anunciar su postulación y lo desafió. “El día 9 de mayo del año que viene, Osvaldo Jaldo lo espera a Juan Manzur en las urnas, los dos como candidato a gobernador”, selló.
A diferencia del 2021, la pelea tomará otra forma. No será una interna bajo el mismo paraguas, sino una confrontación desde distintas estructuras. Jaldo con la del oficialismo y Manzur, si compite, con la de un frente antimileísta.
En los alrededores del ex gobernador afirman que está convencido de participar, que cuenta con el apoyo de la mesa nacional del PJ y que sostiene que Jaldo no puede ser candidato. En los pasillos del poder jaldista refutan tanto el aval con el que dicen que cuenta el senador y, desde luego, lo de los supuestos impedimentos de ir por la reelección. Cuentan cerca del titular del Ejecutivo que hubo emisarios y un mensaje hacia el justicialismo nacional ¿Cuál? Que no tengan dudas de que él jugará con el justicialismo en las presidenciales.
La fecha ya está definida y los principales nombres empiezan a acomodarse. También las estrategias. Pero antes de disputar quién gobernará Tucumán desde 2027 habrá otra batalla, menos visible. La de quién logrará imponer de qué se hablará y de qué tratará la elección. Porque hay un sólo cargo de gobernador, pero al menos dos modalidades de campaña para intentar alcanzarlo.