Con una convocatoria de más de 300 asistentes, la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) realizó una nueva edición de su Jornada Anual de Caña de Azúcar, bajo el lema “Análisis, Manejo e Innovación Tecnológica”.

El evento, realizado en la Sociedad Rural de Tucumán, reunió a productores, a técnicos, a profesionales, a representantes de empresas y de instituciones y a estudiantes, en un espacio de actualización y de intercambio sobre los principales desafíos de la actividad cañera.

La jornada se desarrolló en plena zafra, en un momento particularmente relevante para el sector, en el que, además de atender el avance de la cosecha, resulta necesario comenzar a planificar las decisiones de manejo para la próxima campaña. Durante la apertura, el director asistente de Tecnología Agropecuaria de la Eeaoc, Santiago Ostengo, explicó que los tres ejes que definieron la jornada respondieron a necesidades concretas del sector.

El eje Análisis estuvo vinculado con la presentación de información recientemente generada por la Eeaoc, entre ella el relevamiento de variedades y datos sobre el avance de cosecha. En Manejo, se abordaron especialmente la fertilización y el control de malezas, mientras que Innovación Tecnológica puso en valor las posibilidades de articulación entre instituciones y empresas para desarrollar investigación y nuevas herramientas para el sector.

En este marco, Ostengo destacó la importancia de generar espacios de encuentro que permitan compartir información actualizada y fortalecer la vinculación entre los distintos actores de la cadena sucroalcoholera. Asimismo, agradeció especialmente a las empresas que acompañaron y auspiciaron la jornada, cuyo apoyo contribuye a fortalecer las actividades de actualización y de transferencia tecnológica que impulsa la Eeaoc, y al personal de la institución que participó en su organización.

El coordinador del subprograma Agronomía de la Caña de Azúcar, Javier Tonatto, destacó la importancia de utilizar los indicadores de fertilidad obtenidos a partir de muestras de suelo para conocer la variabilidad existente en los lotes del área cañera tucumana.

A partir de esta información, y en conjunto con el conocimiento que cada productor posee sobre sus fincas, lotes y potencial productivo, se plantearon criterios para avanzar hacia estrategias de fertilización ajustadas a cada situación. También se analizaron distintas alternativas, entre ellas fertilizantes sintéticos y bioproductos, considerando su eficacia y el impacto de sus costos en relación con la producción de azúcar.

En lo que respecta al avance de cosecha, el clima fue un factor determinante de la dinámica de la actual zafra. A raíz de ello se analizó el avance de la cosecha de caña de azúcar en Tucumán, a partir de información obtenida mediante imágenes satelitales y del análisis de las condiciones meteorológicas registradas durante el año en curso.

Carmina Fandos, de la sección Sensores Remotos y Sistemas de Información Geográfica (SIG), y Jorge Forciniti, de la sección Agrometeorología, explicaron que la presente campaña mostró un inicio de cosecha más tardío que el observado en campañas anteriores. Mientras que en años previos el comienzo de la cosecha se había producido incluso durante la primera quincena de abril, en 2026 el inicio se retrasó hasta la primera quincena de mayo; principalmente, como consecuencia de las condiciones ambientales registradas durante el verano y el otoño.

Durante el período estival, entre diciembre y febrero, se registraron lluvias abundantes y frecuentes que determinaron una elevada disponibilidad de agua. Esta situación generó condiciones de saturación y anegamiento en sectores con problemas de drenaje, que se extendieron hacia el otoño.

El análisis de una imagen Sentinel-2 correspondiente al 5 de febrero de 2026 permitió estimar que aproximadamente un 11% del área cañera presentaba condiciones de anegamiento. La mayor superficie afectada se localizó en la llanura deprimida; principalmente hacia el oeste de los departamentos Leales, Famaillá, Monteros y Simoca.

Durante marzo y abril continuaron registrándose precipitaciones por encima de lo normal en buena parte del área cañera, lo que dificultó la generación de condiciones adecuadas de piso para las labores de cosecha. En mayo, el déficit de precipitaciones favoreció el secado de los suelos y permitió avanzar con las tareas de recolección.

En junio se produjeron nuevamente precipitaciones importantes en numerosas localidades, que pudieron ocasionar interrupciones temporarias de la cosecha; en especial, en aquellos sectores más húmedos. En julio, por el contrario, las precipitaciones fueron generalmente bajas y no representaron una limitación significativa para el avance de la zafra.

Las heladas tampoco constituyeron un factor de importancia durante la campaña. Si bien se registró una extensión del período de ocurrencia de heladas durante julio, la mayoría de los eventos fueron de intensidad leve, entre 0° C y -2° C, mientras que los episodios de mayor intensidad fueron puntuales y, en general, no produjeron impactos significativos.

A partir del procesamiento de imágenes Sentinel-2, del análisis digital y de la utilización de herramientas de SIG, se cuantificó la superficie cosechada y se pudo caracterizar la evolución espacial y temporal de la zafra.

Al 9 de agosto, el avance provincial de cosecha alcanzaba un 37%. El ritmo era más lento en las zonas centrales y de piedemonte. Por departamento, los mayores porcentajes correspondían a La Cocha, con el 67%; Graneros, 54%; Cruz Alta, 51%; y Leales, 47%.

En una situación intermedia se encontraban Lules, con un 32%; Burruyacú, 31%; Simoca, 30%; Juan Bautista Alberdi, 28%; Chicligasta, 27%; y Monteros, 24%. Los menores niveles de avance se registraban en Río Chico, con 16%, y Famaillá, con 15%.

La información obtenida permite contar con una referencia objetiva sobre el ritmo de avance de la cosecha y las diferencias existentes entre las distintas zonas productivas, aportando elementos para el seguimiento de la campaña y la toma de decisiones.