Lo que debía ser un vuelo rutinario entre Hong Kong y Londres terminó convirtiéndose en una experiencia traumática para pasajeros y tripulantes. Una mujer de aproximadamente 60 años murió poco después del despegue y, debido a las circunstancias del viaje, el avión continuó su recorrido hasta el Reino Unido.

El episodio ocurrió a bordo del vuelo BA32 de British Airways, que había despegado del Aeropuerto Internacional de Hong Kong rumbo a Londres Heathrow. El trayecto tenía una duración estimada de unas 14 horas y llevaba a bordo a 331 pasajeros.

La mujer viajaba junto a familiares y sufrió una descompensación que terminó provocando su muerte durante el vuelo. Una vez constatado el fallecimiento, la tripulación debió tomar una decisión compleja: cómo preservar el cuerpo durante las numerosas horas que todavía quedaban de viaje.

Qué ocurrió con el cuerpo de la pasajera

Ante la situación, una de las alternativas consideradas fue utilizar uno de los baños del avión. Sin embargo, los auxiliares de vuelo descartaron esa posibilidad debido a que habría dejado fuera de servicio una instalación necesaria para cientos de pasajeros.

Finalmente, el cuerpo fue trasladado hacia la zona de cocina ubicada en la parte trasera del Airbus A350-1000 y cubierto con mantas para mantenerlo fuera de la vista de los viajeros y preservar la dignidad de la fallecida.

La decisión parecía resolver temporalmente el problema, pero el lugar elegido tenía una característica que terminaría generando un nuevo inconveniente.

El problema que surgió durante las horas de vuelo

El área de cocina del modelo de avión utilizado cuenta con un sistema de calefacción en el suelo. Con el paso de las horas, las condiciones dentro de ese espacio favorecieron la descomposición natural del cuerpo.

La situación comenzó a hacerse evidente entre los pasajeros que estaban ubicados en las filas posteriores. Durante la segunda parte del viaje, varios de ellos advirtieron un fuerte olor desagradable que provenía de la zona de la cocina.

La incomodidad aumentó a medida que el avión se acercaba a Londres y algunos viajeros comenzaron a quejarse por las condiciones dentro de la cabina.

El aterrizaje en Londres y la intervención policial

El vuelo finalmente llegó al aeropuerto de Heathrow. Sin embargo, los pasajeros tuvieron que permanecer dentro del avión durante aproximadamente 45 minutos adicionales.

La demora se produjo porque agentes de la policía británica ingresaron a la aeronave para realizar las actuaciones correspondientes antes de autorizar el desembarque.

El episodio tuvo además consecuencias entre los integrantes de la tripulación. Algunos miembros del personal de cabina solicitaron posteriormente la baja médica luego de atravesar la situación durante el extenso trayecto.

British Airways confirmó la muerte

British Airways confirmó que una pasajera había fallecido durante el vuelo y expresó sus condolencias a sus familiares y amigos.

La compañía sostuvo que se habían seguido los procedimientos correspondientes y señaló que también estaba brindando asistencia a los miembros de la tripulación afectados por lo ocurrido.

El caso volvió a poner bajo la lupa cómo deben actuar las aerolíneas cuando una persona muere durante un vuelo de larga distancia y qué alternativas existen cuando la aeronave está completa y todavía quedan muchas horas hasta llegar al destino.

La ausencia de una solución uniforme para todos los escenarios convierte estos episodios en uno de los desafíos más delicados que puede enfrentar una tripulación en pleno vuelo.