El fenómeno climático que se desarrolla sobre el océano Pacífico podría tener un impacto significativo en Tucumán durante los próximos meses. Según explicó a LA GACETA Cristofer Brito, observador meteorológico del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), el episodio de El Niño que se perfila para esta temporada presenta una intensidad excepcional y podría potenciar las condiciones habituales del verano en el norte argentino.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM), organismo de Naciones Unidas, confirmó un escenario de calentamiento anómalo de las aguas del Pacífico ecuatorial. De acuerdo con las proyecciones mencionadas por Brito, la temperatura de esa región podría ubicarse hasta unos 3,5 grados por encima de los valores normales.

“Estamos ante un escenario que veníamos presumiendo a comienzos de año y más que nada a mediados de año”, señaló el especialista. En ese contexto, explicó que la intensidad del fenómeno podría traducirse en eventos meteorológicos más extremos en distintas partes del planeta.

Para Tucumán, el principal efecto esperado no sería necesariamente un aumento extraordinario de las temperaturas, sino una temporada de lluvias más intensa y extendida. El período más comprometido se concentraría entre noviembre y febrero, con especial incidencia durante diciembre, enero y febrero.

¿Qué puede pasar en Tucumán?

El Niño suele potenciar las condiciones de humedad y precipitaciones en buena parte del centro y norte de la Argentina. Tucumán, que ya tiene durante el verano una marcada temporada de lluvias, podría recibir un aporte superior al habitual.

“Viene a hacer El Niño justamente potenciar nuestra temporada de lluvias”, resumió Brito. Para dimensionar el posible impacto, explicó que durante diciembre, enero y febrero normalmente se acumulan en la provincia entre 500 y 600 milímetros de precipitaciones. Bajo un escenario influido por un Niño intenso, esa cifra podría acercarse a los 900 milímetros, aunque aclaró que se trata de una referencia y no de una previsión puntual.

El fenómeno también podría traducirse en una mayor presencia de humedad en el aire. Esa combinación entre humedad y temperaturas elevadas favorecería la formación de nubosidad y tormentas. “Si tenés más calor y tenés más humedad, vas a tener más lluvias y más nubes por sobre todo”, explicó.

HUMEDAD. ARCHIVO LA GACETA

Un verano húmedo, pero no necesariamente con temperaturas extremas

Una de las particularidades que podría presentar el próximo verano en Tucumán es que una mayor cantidad de lluvias no necesariamente significa temperaturas extremas durante períodos prolongados.

Brito planteó que podría tratarse de un verano en el que resulte más difícil alcanzar los 40 grados, aunque eso no impediría jornadas de 32 o 35 grados. La diferencia estaría en la humedad: con valores elevados, la sensación térmica podría ubicarse bastante por encima de la temperatura real.

Así, el escenario que se perfila para la provincia combina lluvias más frecuentes o prolongadas, elevada humedad y una sensación de calor más intensa, especialmente durante los períodos de mayor inestabilidad.

Un fenómeno natural que ocurre en un planeta más cálido

Brito también aclaró que El Niño no es consecuencia directa del calentamiento global. Se trata de un fenómeno climático natural asociado a cambios en los vientos y en la temperatura de las aguas del Pacífico ecuatorial.

“Es un fenómeno totalmente natural”, explicó. El problema, según señaló, es el contexto en el que ocurre actualmente: el planeta atraviesa un proceso de calentamiento global y registra temperaturas superiores a las de décadas anteriores. Por eso, el especialista consideró que el calentamiento global puede potenciar los efectos de un fenómeno natural como El Niño.