Según la Agencia Internacional de la Energía, la presencia de aire acondicionado en el continente europeo ronda solo el 20%, muy por debajo de la de Norteamérica o de muchas ciudades asiáticas. Durante décadas, muchas casas de Europa se construyeron para conservar el calor en invierno, no para expulsarlo en verano. De ahí que haya una explosión de compra de artefactos y accesorios que permitan refrescarse.
Gran parte de Europa occidental ha estado sufriendo temperaturas que han superado los 40 gradosen muchos lugares. Ventiladores, aires acondicionados, cualquier equipo de climatización superó el porcentaje de venta media por la ola de calor con gradientes nunca antes registrados en esa zona del planeta.
Curiosamente, un antiguo accesorio usado por mujeres se vende tanto como los barbijos en pandemia: el abanico. El abanico de mano pasó de ser un objeto tradicional o folklórico a un artículo de uso diario transversal. Gremios y fabricantes artesanales en países como España reportaron incrementos de ventas de entre el 40% y el 70% durante la temporada estival.
El perfil del comprador cambió significativamente: la demanda masculina y de jóvenes creció aceleradamente, convirtiendo al abanico en un accesorio de bolsillo estándar sin distinción de género para transitar el transporte público o la vía pública en ciudades como París, Madrid o Roma.
Origen
Los historiadores creen que el abanico plegable llegó a Europa a través del comercio marítimo portugués con Asia en los siglos XV y XVI. El abanico, como concepto, nació por pura necesidad biológica frente al calor y a los insectos, pero su evolución técnica y social lo transformó en un símbolo de estatus, herramienta de comunicación y pieza de artesanía. La acción de abanicar tiene su origen en el campo de la agricultura y que el accesorio se haya denominado de esa manera es por eso.
La palabra castellana abanico es un diminutivo de abano que procede del latino vulgar avannus, derivado de la voz latina clásica evannare o vannus. El vannus era la bielda o el vando, un instrumento agrícola en forma de pala o cesta utilizado durante la trilla para aventar o separar el grano de trigo de la paja mediante una corriente de aire. La palabra derivó hacia la acción de "soplar" o "dar aire", aplicándose finalmente al objeto portátil para refrescarse (abano), cuya forma reducida derivó en abanico.