Un estudio del Conicet ubicó a San Miguel de Tucumán entre las ciudades más vulnerables del país a las olas de calor: la mortalidad cardiaca sube hasta un 46% en días de más de 35 grados y también se agravan las enfermedades respiratorias y renales.  En febrero volvió a estar en el top 5 de las ciudades mas calientes del país con 41 grados y alerta meteorológica del Servicio Meteorológico Nacional. No fue una excepción, fue la norma con pronóstico a empeorar. Esto no es solo una cuestión ambiental, es una emergencia de salud pública. Entonces la pregunta ya no es si hará más calor, sino que hacemos con la ciudad que tenemos. Porque San Miguel no está preparada. Hay que transformar la ciudad mediante programas donde trabajen juntos arquitectos, ingenieros agrónomos, paisajistas, biólogos, médicos, sociólogos, antropólogos, en lo que pasa a llamarse Urbanismo Consiliente. Como se aplica esto en Tucumán? Por ejemplo mediante hipercorredores verdes que unan al Parque 9 de julio con la red de plazas del ejido urbano, con arboles de buen porte y suelo permeable. No son corredores verdes decorativos. Son infraestructuras climáticas que bajan la temperatura del aire y permiten que la ciudad respire. Hoy nuestras avenidas son verdaderos radiadores. Recuperar el agua con pequeñas corrientes en plazas y parques no es paisajismo es climatización natural. El vapor frio y la sombra húmeda son más efectivos que cualquier aire acondicionado urbano. También recurrir a pérgolas bioclimáticas con sensores que se activan automáticamente, con ventilación y niebla de agua fría. Imaginemos eso en la Plaza Independencia o en las Peatonales. En lugar de lonas que se calientan, una pérgola liviana que genera una isla de 5 grados menos. Es lo que se llama “espacios bioclimáticos”. Hoy los edificios son grandes radiadores de calor. Las terrazas verdes y los jardines verticales son soluciones alcanzables en este caso.  El Cambio Climático expresado como calentamiento global, es una realidad concreta que transforma a las ciudades en verdaderas Islas de Calor. Se debe enfrentar esta situación recurriendo a las Soluciones Basadas en la Naturaleza (SBN) como herramienta obligada para formar una cobertura verde de las ciudades que permita mitigar el efecto negativo del calor extremo, aumentando la expectativa de vida, la salud física y mental de los ciudadanos y la biodiversidad. Dentro de este esquema el árbol juega un importante papel, ya que se constituye como integrante fundamental de la infraestructura urbana.

Raimundo Pedro Buiatti                              

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