Ese lunes 5 de marzo de 2007 Ricky Martin hizo delirar a 11.000 fans en Central Córdoba. Hicieron cola desde la mañana en el estadio para ganar los mejores lugares. Él llegó a las 17.30 en su avión privado y a las 22.30 comenzó el show. Un video lo mostró bajo el agua y cuando emergió a la superficie, luces de distintos colores se encendieron, al tiempo que aparecían los bailarines y los músicos.
Empezó con “Pégale”, “Raza de mil colores”, “Por arriba y por abajo” y Jaleo”. A pura energía. Las chicas le gritaban “¡Te quiero!”, “¡Te amo!” y “¡Vení abajo!”
El show estaba dividido en cuatro secciones: africanismo, romanticismo, rock and roll y latin dance. Él se desplazó por una cinta transportadora, se trepó a unos andamios al fondo del escenario y bailó “La Bomba”. Se escucharon “Volver”, “Fuego de noche, nieve de día”, “Todo queda en nada”, “Living la vida loca” y “María”, entre otros temas.
El y sus bailarines se cambiaron al menos seis veces de vestuario; en el show se proyectaron imágenes de niños desnutridos y mutilados por efecto de la guerra -Ricky y su fundación hacían campaña por los niños- y cuando se vio una imagen del presidente norteamericano George Bush hubo una atronadora silbatina.
Recuerdos fotográficos: 1937. Un homenaje por el aniversario de LA GACETA y por el Día del ArchiveroEl show concluyó con “Tu recuerdo”. Luego del recital subió a su avión privado y voló a Neuquén. Toda la maquinaria y sus 100 empleados (que habían alquilado 78 habitaciones) partieron al otro día. El productor Rubén Urueña dijo que cobró 160.000 dólares y que “a Tucumán le hizo precio especial. Si nos hubieran cobrado igual que en Buenos Aires hubiera sido imposible montar el show”.
El cantante, que en 1985, a sus 13 años, había estado en una visita muy fugaz con el grupo “Menudo” -habíoan actuado en el Palacio de los Deportes- apenas tuvo tiempo de cenar antes del show (comió tamales) y sólo dijo unas palabras al público en medio del recital. “¿Qué hice todo este tiempo sin venir a esta tierra? Siento un calor muy especial aquí... Yo tengo agradecimiento por las cosas simples, porque tengo salud, familia y amigos, y paso por un buen momento, de equilibrio. Y porque tengo mucha fe. La fe no debe morir nunca”.