Noruega está de luto tras la partida de Harald V. El monarca falleció a los 89 años de edad el viernes a las 06.35 hora local (04:35 GMT) en el Hospital Nacional de Oslo, donde había sido ingresado la semana pasada para recibir tratamiento por una rara enfermedad sanguínea. 

En sus últimas horas, el palacio de Oslo informó que el rey "murió en paz", rodeado por el afecto de su familia y el respeto de una ciudadanía que se acercó a las puertas del palacio para depositar flores en su honor.

El adiós al primer monarca nacido en suelo noruego en siglos

Harald V ostentaba un título histórico de gran peso simbólico. Fue el primer rey nacido en Noruega desde el siglo XIV. Su ascenso al trono no solo representó una continuidad dinástica, sino una reconexión profunda con la identidad nacional. Tras su fallecimiento, el país inicia ahora el proceso de sucesión que llevará a su hijo, Haakon, a asumir la corona.

Su reinado, que se extendió por tres décadas y media, será recordado por la estabilidad y la calidez. Los observadores de la realeza y sus propios súbditos suelen describirlo como una persona sencilla y respetada, a quien califican afectuosamente como el "abuelo" de la nación y el "rey del pueblo", un título que heredó simbólicamente de su padre, el rey Olaf V.

El reformista que rompió tradiciones por amor

El legado de Harald V está marcado por su carácter reformista y su voluntad de modernizar una de las instituciones más antiguas de Europa. Su decisión más disruptiva ocurrió mucho antes de ser coronado, cuando luchó durante nueve años para que se le permitiera casarse con una "plebeya", Sonja Haraldsen, al romper así con siglos de tradiciones reales que exigían matrimonios entre la nobleza.

Esa cercanía con la realidad de los ciudadanos comunes lo convirtió en una figura unificadora, especialmente en los momentos más oscuros de la historia reciente de Noruega. Tras los atentados con bomba y armas de fuego de 2011 en Oslo y la isla de Utøya, Harald se transformó en la brújula moral del país, haciendo un llamamiento a los noruegos para que se apoyaran mutuamente y no se dejaran dominar por el miedo.

Un reinado marcado por la resiliencia ante los escándalos

A pesar de su inmensa popularidad, los últimos años de su mandato no estuvieron exentos de dificultades. Además de sus crecientes problemas de salud, la familia real tuvo que afrontar tormentas mediáticas y escándalos que pusieron a prueba la fortaleza de la institución.

Entre los episodios más complejos se encuentran las controversias relacionadas con su nuera, Mette-Marit, debido a su vínculo pasado con el fallecido agresor sexual Jeffrey Epstein, así como la reciente condena por violación de su hijo, Marius Borg Høiby. Sin embargo, Harald V logró mantener la dignidad de la corona hasta su último suspiro, consolidándose como el último gran modernizador de la monarquía noruega.