Tucumán Central volvió a quedarse con las manos vacías y su situación en el Federal A es cada vez más delicada. El equipo de Villa Alem perdió en Chivilcoy contra Independiente por 2 a 0, por la quinta fecha de la zona A de la Reválida, y dejó pasar una nueva oportunidad para recortar distancia en la lucha por la permanencia.

El margen de error se achica jornada tras jornada y el “Rojo” necesita sumar de manera urgente en estas tres jornadas que le quedan (Boca Unidos, de local, Sarmiento afuera y Atlético Las Parejas, en Jujuy y La Plata).

La derrota golpea fuerte porque el partido representaba una oportunidad importante frente a un rival directo. Independiente llegaba apenas por encima de Tucumán Central en la pelea por la permanencia y sumar en territorio bonaerense era prácticamente una obligación para mantener encendida la ilusión. Sin embargo, el “Rojo” no pudo conseguir el resultado que necesitaba y regresó al Jardín de la República con las manos vacías.

El equipo dirigido por Walter Arrieta volvió a mostrar entrega, sacrificio y momentos de buen juego, pese al debut de otro juvenil como Kevin Romero

Arrieta, pese al resultado, respaldó a sus futbolistas y destacó el esfuerzo realizado durante el encuentro. “No tengo nada que reprocharles a los jugadores. Dejaron todo. Sabíamos que veníamos a jugar a una cancha difícil y que, por más que hagamos las cosas bien, hay otras situaciones o terceros que te pueden cambiar todo el desarrollo del partido. Solo queda luchar hasta el final”, expresó el entrenador.

Y dejó una frase que resume el espíritu con el que Tucumán Central afrontará lo que queda del torneo: “Mientras matemáticamente tengamos chances, vamos a ir hasta el final”, lanzó.

La realidad indica que esas posibilidades son cada vez más reducidas, pero mientras los números permitan soñar, el plantel intentará sostener la pelea con un plantel muy reducido (a tal punto que a Chivilcoy Tucumán Central viajó con 16 jugadores).

El problema es que ya no hay demasiado margen para equivocarse. Cada partido adquiere características de final y cualquier nuevo tropiezo puede ser determinante.

La tabla no perdona. En una lucha por evitar el descenso, los enfrentamientos contra rivales directos tienen un valor doble. No solamente permiten sumar, sino que también impiden que los adversarios se alejen. Por eso la caída frente a Independiente duele todavía más.

A pesar del escenario adverso, puertas adentro del plantel existe la decisión de continuar peleando. Arrieta sabe que el panorama es complejo, pero también entiende que mientras existan posibilidades matemáticas no hay lugar para abandonar la lucha.

El desafío será enorme. El equipo deberá recuperar rápidamente la fortaleza anímica para afrontar las fechas que quedan y, sobre todo, convertir esa entrega que destaca el entrenador en resultados concretos. Porque en esta etapa del campeonato ya no alcanza con dejar todo. La lucha por la permanencia entra en su tramo decisivo y cada jornada puede modificar el escenario.