Cuando Luciano Politi apoyó la pelota sobre el ingoal, el try de Los Tarcos parecía apenas un descuento. Lawn Tennis había dominado durante casi todo el primer tiempo, estaba 17-0 arriba y había tenido oportunidades incluso para construir una diferencia mayor. Pero aquella conquista sobre los 40’ significaba algo más que cinco puntos para los “Rojos”. Era una posibilidad. Una pequeña señal de que, pese a todo lo que había sucedido hasta entonces, el clásico todavía tenía una historia por contar. Facundo Rodríguez convirtió y el 17-7 terminó siendo mucho más importante de lo que indicaban los números. Los Tarcos se fue al descanso sabiendo que seguía en partido. Y cuando regresó, fue otro: remontó una diferencia que parecía decisiva y terminó imponiéndose 27-23 en un clásico que volvió a mostrar su capacidad para crecer cuando el partido más lo exige.
Quizás ahí pueda encontrarse una de las características que empieza a construir este equipo. Los Tarcos mejora con el paso de los minutos. Necesita interpretar lo que sucede, encontrar respuestas y, a partir de allí, crecer. Ya había ocurrido frente a Tucumán Rugby en la primera fecha del Regional del NOA, cuando remontó otro partido que parecía escaparse. Una semana después, frente a otro clásico, volvió a hacerlo. Y eso empieza a convertirlo en un rival peligroso.
Porque Lawn Tennis había hecho casi todo bien hasta aquella aparición de Politi. A los 13’, Agustín Iglesias culminó un line y maul a metros del ingoal y Sebastián Ferro convirtió para establecer el 7-0. Nueve minutos después, Tomás Arguello volvió a castigar mediante la misma fórmula.
Los “Benjamines” ratificaban así una de las virtudes que mostraron durante el Anual y también en el Torneo del Interior “B”: su contundencia. Cuando consiguen instalarse cerca del ingoal rival, pocas veces se marchan sin puntos. Pueden lastimar con los forwards, mover la pelota o utilizar el pie. Esa versatilidad los convirtió en uno de los equipos más peligrosos de la temporada.
Incluso, a los 30’, Los Tarcos debió trabar una pelota sobre su propio ingoal para impedir lo que podría haber significado el tercer try visitante. Lawn Tennis dominaba prácticamente todos los aspectos del juego y encontraba especialmente en el scrum una plataforma para imponer condiciones. A los 38’, Ferro agregó un penal y estableció el 17-0.
La diferencia parecía demasiado grande. Hasta que apareció Politi.
Los Tarcos aprendió durante el partido
El segundo tiempo mostró otra historia. Rodríguez acertó un penal a los 44’, aunque Ferro respondió tres minutos después para establecer el 23-10. Esa fue la última vez que Lawn Tennis pudo sumar.
Ignacio Rodríguez condujo un line y maul a los 54’ y terminó apoyando un try que volvió a acercar al “Rojo”. Para entonces, la transformación ya no solamente podía observarse en el resultado. Cada tackle tenía otra intensidad, las jugadas comenzaban a desarrollarse con mayor velocidad y Los Tarcos transmitía una sensación diferente.
El marcador todavía favorecía a Lawn Tennis. El partido, en cambio, empezaba a jugarse como quería el local.
A los 63’, Ignacio Rodríguez volvió a aparecer. Su segundo try completó una remontada que 25 minutos antes parecía difícil de imaginar y, con la conversión, Los Tarcos pasó al frente 24-23.
Fue allí donde también apareció otra característica que empieza a desarrollar el equipo: la madurez. Remontar exigía atacar, pero sostener la ventaja requería otra cosa. Los Tarcos entendió que ya no necesitaba correr detrás del resultado. Ahora era Lawn Tennis el que debía hacerlo.
Facundo Rodríguez agregó un penal a los 72’ para establecer el 27-23 y los “Benjamines” tuvieron una última oportunidad. No pudieron aprovecharla. Todo terminó con un scrum y una patada de Bruno Gómez Urrutia hacia atrás del ingoal que desató el festejo.
Un triunfo para romper otra barrera
La victoria también tenía un peso particular por el rival. Lawn Tennis se había convertido en una piedra difícil de sacar del camino durante los últimos tiempos. Incluso fue quien eliminó a Los Tarcos en las semifinales del Regional del NOA de 2024, la última vez que el “Rojo” consiguió alcanzar una instancia decisiva del torneo.
Por eso, el 27-23 significa algo más que otro triunfo en un clásico. Los Tarcos quiere volver a discutir las instancias importantes del Regional y las primeras dos fechas entregaron señales interesantes. Lo hizo frente a Tucumán Rugby y volvió a hacerlo frente a Lawn Tennis: dos partidos en los que estuvo obligado a perseguir, interpretar y reaccionar.
Claro que acostumbrarse a remontar también puede convertirse en un problema. Si pretende pelear hasta el final del torneo, necesitará reducir esos períodos en los que el rival consigue dominarlo. No siempre tendrá tiempo para regresar.
Pero existe algo que empieza a diferenciarlo. Los Tarcos parece aprender mientras juega. Puede sufrir durante el primer tiempo, pero procesa el partido y encuentra respuestas durante el segundo. Es una madurez que todavía está desarrollándose, aunque ya comienza a modificar la manera en la que sus rivales deberán enfrentarlo.
Por eso aquel try de Politi terminó siendo la mejor imagen del clásico. Los Tarcos estaba 17-0 abajo y había sido dominado, pero encontró una pequeña razón para seguir creyendo. Le alcanzó. Porque desde entonces, el partido fue otro.