En el marco de la Segunda Cumbre de Bioetanol, el panel dedicado al “Marco regulatorio de los biocombustibles en Argentina” concentró el debate político sobre el futuro del sector. Con la moderación del secretario de Estado de Producción y presidente del Instituto de Promoción del Azúcar y Alcohol de Tucumán (Ipaat), Eduardo Castro; el gerente del Ipaat, Jorge Etchandy; y el especialista Claudio Molina, los legisladores nacionales expusieron sus visiones sobre la necesidad de una nueva ley. La senadora Beatriz Ávila, abrió las exposiciones con una fuerte reivindicación de la historia y el peso productivo de la provincia, recordando los orígenes pioneros del Plan Alconafta a fines de los años 70 y la posterior sanción de la ley 26.093 en 2006. La legisladora remarcó que la normativa actual se encuentra agotada y enfatizó que el sector necesita reglas de juego claras a largo plazo para asegurar inversiones.
Al referirse a los proyectos en tratamiento en el Congreso, donde confluyen iniciativas de diversos bloques y del Poder Ejecutivo, Ávila recordó su propuesta de elevar el corte obligatorio de bioetanol en naftas al 18% (frente al 15% contemplado en otros textos) y tomó el ejemplo de Brasil, donde la discusión ya no gira en torno a si aumentar la mezcla, sino en qué magnitud hacerlo. Asimismo, trazó un paralelismo histórico al recordar que este año se cumplen seis décadas del cierre de 11 ingenios durante el gobierno de facto de Onganía, para dimensionar el impacto social devastador que provocan las decisiones centralistas sobre las economías del Norte Grande. A su turno, la senadora nacional por Salta, Flavia Royón, focalizó su intervención en la necesidad de dotar al marco regulatorio de una visión integral y estratégica. La legisladora salteña advirtió que la apertura indiscriminada de importaciones guiada exclusivamente por variables coyunturales de precios representa una amenaza para la mano de obra y el tejido productivo local. Sostuvo que Argentina debe integrarse al mercado internacional de forma inteligente, con mecanismos de adaptación y resguardo ante prácticas desleales como el dumping o los excedentes de producción externa. El cierre del panel estuvo a cargo del diputado nacional por la Ciudad de Buenos Aires, Andrés Leone, que responde al mileismo, quien planteó que el rumbo general debe orientarse hacia la competitividad y la eficiencia para no trasladar sobrecostos al consumidor.