En julio pasado, el volumen de productos de consumo masivo vendido en el país cayó 0,7% frente al mismo mes de 2025, tal como surge de analizar los últimos datos de NielsenIQ (NIQ), una de las principales consultoras de este sector. El resultado de julio también muestra que la recuperación del consumo masivo sigue sin consolidarse.

Mientras categorías esenciales como bebidas no alcohólicas (-4,6%) y productos de limpieza (-3,4%) muestran caídas, las golosinas subieron un 4,7%, curiosamente. No se trata de que la gente prefiera los dulces de kioscos sobre la comida de verdad, sino del refugio psicológico que significa lo que se conoce como “darse el gustito”, un permitido de bajo costo funciona como un "respiro de dopamina".

Renunciar a cambiar la zapatilla o a salir a cenar es fácil; renunciar a la golosina del kiosco se siente como un castigo innecesario en un presente económico frustrante.

El bolsillo se cuida, pero el paladar resiste

Las golosinas fueron uno de los rubros con mejor comportamiento de toda la medición, con un crecimiento de 4,7%, mientras los alimentos básicos avanzaron 1,7%. Los alimentos no básicos, en cambio, cayeron 1,1%, según los datos que analiza iProfesional.

Mientras los alimentos todavía consiguen crecer, bebidas sin alcohol, limpieza y cuidado personal sufren el ajuste, al mismo tiempo que los autoservicios independientes capturan ventas en un escenario en el que el consumo total volvió a retroceder.

Los golpeados en números

El golpe más importante durante julio se produjo en las bebidas, que en conjunto registraron una caída de 2,3% frente al mismo mes del año anterior, aunque dentro de esa categoría conviven dos comportamientos completamente diferentes. Por un lado, las bebidas no alcohólicas que se desplomaron 4,6%, mientras las alcohólicas aumentaron 3,3%, marcando una brecha que muestra hasta qué punto cambian las decisiones de compra según el tipo de producto.

El segundo gran foco de contracción aparece en cuidado personal y limpieza, que cayó 2,4%, con el segmento de cosmética y tocador disminuyendo 1,9%, mientras limpieza del hogar y de la ropa registró un retroceso de 3,4%.

El golpe más importante durante julio se produjo en las bebidas, que en conjunto registraron una caída de 2,3% frente al mismo mes del año anterior, aunque dentro de esa categoría conviven dos comportamientos completamente diferentes.

El segundo gran foco de contracción, después de las bebidas, aparece en cuidado personal y limpieza, que cayó 2,4%, con el segmento de cosmética y tocador disminuyendo 1,9%, mientras limpieza del hogar y de la ropa registró un retroceso de 3,4%.

Los comercios chicos ganan terreno

El cambio también aparece a la hora de elegir dónde realizar las compras. En este sentido, los autoservicios independientes tuvieron durante julio un desempeño muy diferente al del resto de los canales relevados por NielsenIQ, con ventas que en volumen crecieron 10% interanual. Las cadenas de supermercados, en cambio, retrocedieron 0,6%; las perfumerías cayeron 0,4%; los comercios tradicionales bajaron 3,2% y los kioscos registraron una contracción de 3,9%.

El crecimiento de los autoservicios resulta todavía más significativo porque se produce dentro de un mercado que, considerado en su conjunto, perdió volumen. Las grandes cadenas conservan, de todos modos, una participación central en el negocio y según el mix de facturación informado por NielsenIQ para julio, concentran 33% del total.

Por su parte, los canales tradicionales representan 32%; farmacias y perfumerías, 15%; autoservicios independientes, otro 15%; y kioscos y minimercados, 5%. La radiografía de julio muestra así un mercado mucho más dispar que el que había cerrado 2025 con todas sus grandes categorías en recuperación.