El fenómeno El Niño ya está instalado y podría alcanzar su mayor intensidad durante octubre, noviembre y diciembre, según un análisis de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). El escenario climático anticipa un incremento significativo de las lluvias en la región agrícola núcleo, con un impacto que podría complicar las tareas en los campos durante los últimos meses del año.
De acuerdo con las estimaciones de la entidad, las precipitaciones podrían ubicarse 30% por encima de lo habitual en octubre, 70% más en noviembre y hasta 90% más en diciembre.
El aumento de las lluvias podría favorecer una campaña agrícola con buenos niveles de producción, aunque también plantea dificultades por la posibilidad de que se reduzcan las ventanas de tiempo disponibles para ingresar a los lotes.
El Niño: cuándo llovería más y qué zonas podrían verse afectadas
La Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la BCR consultada por La Nación estima que las precipitaciones aumentarán a medida que avance la primavera y que el período más complejo se concentraría entre noviembre y diciembre.
La situación podría generar dificultades debido a la coincidencia de distintas actividades agrícolas. En ese período se desarrollarán la cosecha de trigo y las siembras de soja y maíz tardío, por lo que la repetición de lluvias podría afectar el ingreso de maquinaria a los campos.
La entidad advierte que no solo importa la cantidad total de agua acumulada, sino también la frecuencia con la que se produzcan las precipitaciones. Si las lluvias se repiten con pocos días de diferencia, podrían generarse problemas de piso y ventanas muy cortas para realizar las labores.
“El resultado es un modelo estadístico predictivo que considera el comportamiento de las lluvias de los últimos 50 años y su relación con los valores de calentamiento mensual del Pacífico”, explicó Alfredo Elorriaga, consultor de GEA/BCR, a La Nación.
Qué intensidad podría alcanzar El Niño
Para elaborar sus proyecciones, la BCR utilizó información de 36 estaciones meteorológicas, datos de diez modelos climáticos y registros de precipitaciones correspondientes a los últimos 50 años.
El análisis contempla específicamente la influencia de un El Niño fuerte o muy fuerte sobre las lluvias de la región central. Por eso, no incorpora otros factores regionales o globales que podrían modificar las cantidades previstas.
Actualmente, la temperatura superficial del océano Pacífico presenta una anomalía de 1,8 °C por encima de lo normal, mientras que un mes atrás la diferencia era de 1,25 °C. Según Elorriaga, la fase oceánica comenzó en junio y ahora la atmósfera empieza a acoplarse al comportamiento del océano, por lo que sus efectos comenzarían a sentirse con mayor claridad.
Las proyecciones ubican el pico por debajo de los 2,5 °C, aunque los especialistas trabajan con un rango de entre 2 y 3 °C debido a la incertidumbre existente. El análisis de la BCR encuentra similitudes con el episodio de El Niño 2015/16, cuando el océano llegó a registrar una anomalía máxima de 2,8 °C.
Por qué preocupa la frecuencia de las lluvias
El aumento de las precipitaciones puede resultar beneficioso para los cultivos, pero también convertirse en un problema si los eventos se suceden con demasiada frecuencia.
La BCR prevé que las dificultades comiencen a acumularse desde octubre, cuando avance la siembra de soja de primera. Hacia fines de noviembre, además, coincidirán la cosecha de trigo y las siembras de soja de segunda y maíz tardío.
“Cada semana que avancemos a diciembre se va a poner más difícil”, advirtió Elorriaga, quien remarcó la importancia de no postergar las tareas agrícolas cuando las condiciones permitan ingresar a los lotes.
El especialista también señaló que durante el verano podrían producirse olas de calor, como ocurrió durante enero de la campaña 2023/24.
El Atlántico también influirá en el escenario climático
Otro elemento considerado en el análisis es la temperatura del océano Atlántico. Actualmente se encuentra más cálido de lo habitual y habría contribuido al ingreso de aire húmedo y cálido desde el nordeste durante julio sobre buena parte de la región pampeana.
Para los últimos tres meses del año, sin embargo, los modelos anticipan una anomalía fría en el Atlántico, por lo que no se espera que este océano aporte humedad adicional.
De acuerdo con el especialista, este comportamiento podría resultar favorable para el este de Argentina, una zona donde El Niño ya anticipa lluvias superiores a los valores normales durante los próximos meses.