A medida que las agencias espaciales preparan misiones más largas a la Luna y, potencialmente, a Marte se buscan solucionar los problemas que genera un entorno diferente para el cuerpo humano. Uno de los inconvenientes que surgieron tras varias misiones al espacio exterior es el del estreñimiento. Las observaciones indicaron que se produce con mayor frecuencia cuando los astronautas abandonan la Tierra. 

El proceso que ocurre cuando las heces se mueven demasiado lento a través del tubo digestivo o no pueden evacuarse de manera efectiva, lo que hace que se vuelvan duras y secas, fue estudiado por investigadores de la NASA y de la Universidad de Copenhague.

Los investigadores analizaron muestras de sangre de 52 astronautas que pasaron varios meses a bordo de la Estación Espacial Internacional (EEI). Sus resultados apuntan a que los cambios en el intestino comienzan relativamente pronto después de que los astronautas entren en el espacio. En condiciones normales, los alimentos avanzan por el aparato digestivo gracias a las contracciones del intestino, un proceso conocido como peristaltismo. Sin gravedad, los investigadores sospechan que la comida podría desplazarse más lentamente por el intestino.

¿Cuál es el desenlace?

Cuando los alimentos permanecen más tiempo en el intestino, las bacterias intestinales pueden agotar la fibra disponible y empezar a descomponer la proteína. Este proceso se conoce como fermentación proteica. Las bacterias producen metabolitos, pequeñas moléculas que pueden entrar en el torrente sanguíneo y viajar por todo el organismo.

Según los investigadores, el aumento de la fermentación proteica encaja con la idea de que la microgravedad espacial ralentiza el movimiento de los alimentos en el intestino y podría contribuir al estreñimiento. Si el intestino se ralentiza durante vuelos espaciales prolongados, los astronautas podrían necesitar medidas para mantener una digestión sana. Los investigadores apuntan que aumentar la fibra en la dieta, utilizar prebióticos u otros tratamientos que favorezcan el movimiento intestinal podría ayudar.

Con respecto a la muestra

Los investigadores subrayan que la fermentación proteica no es un fenómeno extraño y también se da en personas en la Tierra, aunque los niveles sistemáticamente más altos observados en los astronautas sugieren que algo cambia en el entorno intestinal durante los vuelos espaciales. El grupo de muestra fue relativamente amplio y llamó la atención porque los estudios sobre vuelos espaciales suelen basarse en un número reducido de participantes. El nuevo análisis combina muestras de tres estudios diferentes en los que participaron 52 astronautas que volaron en distintas misiones a lo largo de varios años.

El estudio utilizó un enfoque de metabolómica no dirigida. En lugar de buscar un conjunto concreto de sustancias, los investigadores analizaron un amplio abanico de metabolitos en la sangre y buscaron cambios asociados al vuelo espacial. Las implicaciones no se limitarían al espacio. 

Las personas que deben hacer reposo durante largos periodos también pueden sufrir estreñimiento. Según los investigadores, la misma combinación de un tránsito intestinal más lento y una mayor fermentación proteica podría contribuir a los problemas de salud en estos pacientes.

Por ahora, el estudio ofrece una posible explicación para uno de los retos menos vistosos de los viajes espaciales, cuando la gravedad desaparece, el intestino también se ralentiza.