A los 22 años, Agustín D'Ocampo no solamente se metió entre el barro, la lluvia y la niebla del Trasmontaña. Lo hizo arriba del mismo tipo de bicicleta alrededor de la cual construyó buena parte de su vida durante los últimos años. Es campeón argentino amateur de e-bike y, además, desarrolló su propia marca de bicicletas eléctricas.

El tucumano compitió en esta edición junto al Radock Team y encontró un circuito que obligó a exigir al máximo tanto al ciclista como a la máquina. Las condiciones fueron cambiando durante el recorrido y en sectores como Raco aparecieron la lluvia, el barro y la niebla.

Fue también una oportunidad para mostrar desde adentro una categoría que todavía convive con algunos prejuicios. “La e-bike no tiene acelerador. Funciona como una asistencia al pedaleo”, explicó D'Ocampo. La potencia que entrega el motor puede regularse de acuerdo con las necesidades del ciclista, pero son las piernas las que deben mantener la bicicleta en movimiento.

Y en una prueba como el Trasmontaña aparece otro factor: la estrategia. No se trata simplemente de utilizar la máxima asistencia durante todo el recorrido. En las categorías más competitivas, administrar la batería puede definir una carrera.

“Ahí empieza a jugar la estrategia de los pilotos en el rendimiento de la batería. Cada uno conoce su máquina y empieza a jugar con lo que hay que regular”, señaló.

D'Ocampo observa además cómo las e-bike comenzaron a ganar terreno dentro del propio Trasmontaña. “Vemos el crecimiento de la categoría a lo largo de los años. Es un segmento que está creciendo mucho y, a nivel competitivo, hay igualdad de condiciones”, sostuvo.

Pero su vínculo con las dos ruedas empezó mucho antes. Influenciado por su padre, primero fueron las motos. Compitió en enduro y utilizaba el mountain bike como parte de su preparación física. Hasta que las bicicletas eléctricas aparecieron en el camino y la curiosidad se convirtió en un proyecto.

“Esto empezó primero como una pasión. Pasión por las dos ruedas”, resumió. Crear Radock no ocurrió de un día para otro. El desarrollo de su bicicleta demandó dos años y medio de trabajo junto a una fábrica en China. Hubo pruebas, modificaciones y un proceso largo hasta conseguir el producto que buscaba. En diciembre pasado vendió la primera unidad en Tucumán.

El proyecto terminó modificando incluso su carrera deportiva. Dejó de competir profesionalmente en enduro para concentrarse en las bicicletas, aunque continúa preparándose con gimnasio y entrenamiento aeróbico.

Por eso, su participación en el Trasmontaña tuvo una particularidad. Mientras cientos de competidores buscaban vencer al barro y llegar a la meta, D'Ocampo también pedaleaba sobre el mundo que eligió construir. Apenas tiene 22 años. Y su próxima carrera ya no se disputa solamente en la montaña.