El barro había convertido las sendas en una trampa y el frío agregó otra dificultad a una jornada exigente. Pero cuando Eugenio Mejail y Alfonso “Gordo” Frasca terminaron su participación en el Trasmontaña, el cansancio parecía importar bastante poco. A los 69 y 64 años, respectivamente, seguían hablando de bicicletas con el entusiasmo de dos chicos. “Es lo mejor que hay. Es un espectáculo y correr con un amigo es tremendo”, resumió Mejail.

Frasca lo miró y devolvió el gesto. “Para mí es un honor correr con él. Me enseñó, me incentivó con la bicicleta y ahora corro a su lado”, explicó.

La amistad entre ambos terminó encontrando en el mountain bike una especie de punto de encuentro permanente. Mejail lleva aproximadamente 30 años dentro del deporte. Frasca comenzó en 2000 y ya acumula 26. El Trasmontaña, con sus senderos, montañas y dificultades, condensa buena parte de aquello que todavía los empuja a subirse a una bicicleta.

“La montaña para mí es todo disfrute. Esto es realmente apasionante”, aseguró Mejail.

En el caso de Frasca, hubo un momento en el que la bicicleta terminó desplazando definitivamente al fútbol. No fue una lesión la que provocó el cambio. Simplemente empezó a pensar que los golpes podían pasarle factura. “Ya me daba miedo golpearme. Nos vamos poniendo grandes y pensé: ‘Bueno, ¿qué se puede hacer?’. Bicicleta. Y acá estoy”, recordó.

El paso del tiempo, paradójicamente, nunca consiguió alejarlos del deporte. Las bicicletas eléctricas incluso abrieron una nueva etapa. “Te permiten divertirte el doble. No sé si cansarte la mitad, pero no te ahogás y te divertís muchísimo”, explicó Frasca.

Pero detrás de ellos hay algo todavía más grande. Desde hace tres décadas forman parte de un grupo de amigos que sigue reuniéndose para pedalear. Recorren habitualmente zonas como Horco Molle y realizan salidas que pueden alcanzar varias decenas de kilómetros. El Trasmontaña representa una de esas jornadas especiales en las que todo el grupo vuelve a encontrarse.

“Nos juntamos todos. Esto es un circo. Correr y hacer todo esto es un circo espectacular”, definieron entre risas. Quizás por eso ninguno parece demasiado preocupado por contar los años. “Poder hacer esto a mi edad no tiene precio. No hay palabras”, aseguró Mejail.

Frasca encontró otra manera de explicarlo. En otros deportes, sostuvo, llega inevitablemente un momento en el que el cuerpo obliga a abandonar. Con el mountain bike siente exactamente lo contrario. "Es un deporte para toda la vida. Te prolonga la vida deportiva”, aseguró.