La incursión de hombres y de mujeres no ligadas directamente a la política estalló en 2023, cuando referentes del sector privado se volcaron a la batalla electoral. Uno de ellos se convirtió en presidente de la Nación, el economista libertario Javier Gerardo Milei, de la mano del hartazgo social con la dirigencia política tradicional. Así, la ciudadanía intentó buscar recetas por fuera de las estructuras partidarias para salir de los recurrentes ciclos recesivos en la economía.
La sociedad dio un voto de confianza a La Libertad Avanza, que ahora busca conservar el poder en el turno electoral 2027, con un peronismo que no encuentra una brújula, con un PRO que transita por la captación de espacios en el escenario político y con un radicalismo que tampoco se posiciona con liderazgos claros, como en otras épocas. La izquierda, a su vez, intenta captar los heridos y fortificarse en el contexto nacional. En medio de toda esta ensalada política, asoman nuevamente los outsiders. En Tucumán, hay y hubo intentos por seducir a referentes del sector privado para que incursionen en la arena política, pero en la mayoría de los casos chocan con las estructuras políticas que, hasta ahora, se han mostrado reacias a la renovación dirigencial. En la actualidad, abundan las disputas y, en los últimos días, las reuniones de urgencia para internar acercar posiciones y no perder terreno ante la opinión pública.
Frente a esta realidad, DC Consultores realizó un “Mapa de Outsiders 2026”, pero no por curiosidad de color, sino porque son el síntoma más claro de una falencia real dentro de la clase dirigente tradicional, explica su director, Aníbal Urios. Cuando una porción relevante de la sociedad -30%, 40%, hasta 45% en algunos distritos- elige a un empresario, un comunicador o una figura mediática antes que a un dirigente de carrera, ese dato no es anecdótico: es la evidencia de que una parte del sistema de representación dejó de funcionar, apunta el politólogo.
La pregunta que guía a DC Consultores no es “¿quién es simpático?” o “¿quién tiene rating?”, sino ¿qué representa cada uno de estos nombres para la gente que lo elige? Y aparece el patrón: los outsiders que mejor miden no son intercambiables entre sí ni azarosos. Comparten rasgos concretos -vinculados a la gestión, el desarrollo, a la capacidad de traer inversión y resolver problemas concretos- que la sociedad ya no encuentra, o encuentra en menor medida, en la oferta política tradicional, evidencia el diagnóstico al que accedió LA GACETA. Ese es el hallazgo central: la sociedad no busca simplemente “una cara nueva”. Busca una representación con características específicas -eficacia, foco en el desarrollo, vínculo con la gestión de recursos y proyección de futuro- y, ante la ausencia de esas características en la política formal, va a buscarlas afuera. Entender ese patrón, distinto por distrito y perfil, es lo que permite anticipar dónde y cómo puede crecer un outsider antes de que se vuelva un fenómeno instalado.
“La gente no quiere mirar atrás; está aferrada al rumbo. Pero si no es Milei, mientras el peronismo sigue jugando en el mundo analógico, en un auto que va a 40 KM por hora, viene la sociedad y le está diciendo que se corra para que deje pasar al resto y que permitan que se abra la puerta de la Argentina que se viene. Y allí asoman los outsiders nuevamente, que vienen del mundo de las comunicaciones, del empresariado y de distintos sectores del ámbito privado”, detalla Urios en una charla con nuestro diario.
El factor económico
La insatisfacción sobre la marcha del país predomina con un 69%, mientras que la satisfacción se ubica en un 29%. Sigue la oscilación de mes en mes, apunta el último reporte de la Universidad de San Andrés. El gobierno de Javier Milei registra un 35% de aprobación y un 61% de desaprobación. Al parecer se ha estabilizados desde hace unos meses, en especial del final de la gestión de Manuel Adorni en la Jefatura de Gabinete, acota la Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública, dirigida por Diego Reynoso. En ese contexto, los temas económicos y laborales lideran la agenda: Falta de trabajo (39%), Bajos salarios (36%), Corrupción (34%) y Pobreza (30%) son las principales preocupaciones de los argentinos.
La situación Económica Retro y Prospectiva es lo que marca la agenda de la política, desde adentro y desde afuera del poder. Según el sondeo de la Universidad de San Andrés, el 57% considera que la situación del país empeoró respecto al año pasado y un 44% anticipa que empeorará en el futuro. La tendencia pesimista continúa levemente en alza.
Uno de las conclusiones de la encuesta académica coincide con la observación de DC Consultores acerca de que Milei aún conserva una cuota de confianza en la sociedad. Por primera vez en su gestión, la percepción sobre la marcha del país (29% vs. 19%) supera a la de Mauricio Macri, no obstante en cuanto a la aprobación Milei (35%) se encuentra en una situación similar al ex presidente (34%) en el mismo período de su mandato.
Eduardo Fracchia, economista y docente en la IAE Business School, observa que los argentinos estamos frente a una economía que redujo de manera notoria el riesgo de crisis. “Así lo reconocieron las calificadoras internacionales, que nos subieron la nota, aunque todavía estamos lejos de la meta de grado de inversión para 2031 que el gobierno planteó recientemente. Si el riesgo país llegara a 300 puntos, podría abrirse la puerta a tantear el financiamiento en los mercados externos; por ahora, sigue en la zona de 400 puntos básicos”, explica. ¿Por qué se mantiene ahí y hasta llega a subir? Por varios motivos, dice Fracchia: todavía no salimos a los mercados (algo que sí hizo Ecuador y le permitió bajar su riesgo país), las reservas netas del Banco Central siguen en un nivel bajo pese a las compras de dólares en 2026, pesa la amenaza de un eventual cambio de régimen político con el retorno del peronismo en 2027 y sigue latente nuestro historial de incumplimientos, con reiterados defaults.
“Las encuestas le dan a Milei un 40% de aceptación ciudadana. La clave para que se concrete el objetivo de la reelección va a pasar, en gran medida, por resolver el crecimiento del Producto Bruto Interno y del empleo”, expresa el economista. Ambos escenarios llevan a otra conclusión: el discurso no sólo de los políticos, sino de los outsiders, se orienta hacia la microeconomía, a hablarle no al corazón de los electores, sino al bolsillo de los ciudadanos, que todavía no perciben el “efecto derrame” de las correcciones macroeconómicas.
¿Qué es un outsider?
Estar ajeno a un grupo político o a una organización. Esa es la clásica definición de un “outsider”, un anglicismo que, en los últimos tiempos, ha cobrado cuerpo. La contrapartida, en consecuencia, es el “insider”, es decir, aquel dirigente que pertenece a la política tradicional. Los politólogos suelen definirlo como un personaje que incursiona en política partiendo de un prestigio acumulado fuera de esa actividad pública. No hizo carrera ni militó activamente en algún partido, pero goza de la credibilidad y de la aceptación de la sociedad. La incursión de ese “outsider” en el terreno electoral no necesariamente se realiza de manera independiente. Puede ser la “cara nueva” de una alianza.