Este domingo nos recuerda que tenemos que tenerlos más en cuenta y mimarlos un poco más. Pero otra es la realidad para muchos a los que les falta ese afecto, ya que a diario vemos en la calle a los que son explotados por adultos, requiriendo limosna. De aquellos que tienen un desayuno porque les provee la escuela, un plato de comida por parte de algún comedor comunitario, algo de ropa y o calzado provisto por algún vecino de la ciudad, que de seguro le está sobrando. Las plazas, los clubes, los centros recreativos de los gremios, los organismos dependientes del Gobierno (provincial, municipal, comunal) y de las iglesias, organizarán la gran fiesta por sus “ peques“, a los que tendrían que dar participación e incorporarlos a compartir, y que para ellos no sea un día más. A los grupos de jóvenes de la más variadas actividades, recordarles que tenemos un hospital para niños y que los que hoy se encuentran allí necesitan afecto. Lléguense y brinden amor, que seguro lo necesitan. Que Dios y la Virgen María bendigan a los que van a aportar muchos mimos, abrazos, afecto y amor para aquellos niños maltratados, marginados y olvidados, que también forman parte de esta sociedad.

Rubén Roberto Toledo              

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