Atlético Tucumán evolucionó. Está lejos de ser aquel equipo sin identidad, que no sabía muy bien a qué jugaba ni qué debía hacer cuando entraba a la cancha. Trasladó ese autorreconocimiento a los resultados: después de pasar 464 días sin ganar como visitante, ahora acumula cuatro triunfos en sus últimos cinco partidos fuera de casa. La derrota contra Sarmiento preocupó y expuso que el “Decano” todavía mantiene una deuda como local. Pero aquella caída fue apenas la única en los últimos ocho encuentros y las dudas se disiparon rápidamente después de una actuación histórica frente a Independiente en Rosario.

Detrás de esos números favorables existe un fundamento concreto. Al gran trabajo de Julio César Falcioni hay que reconocerle una decisión que no puede pasar inadvertida después de la mejor actuación del equipo en lo que va del año, una nueva ratificación de su evolución: el criterio para confiar en la “sangre joven” del plantel.

La apuesta por los más jóvenes

Los futbolistas más jóvenes son una de las bases del crecimiento de este ciclo. Falcioni no confió en todos ellos de inmediato: necesitó tiempo para conocerlos, evaluarlos y guiarlos. Pero, una vez que apostó por ellos, les entregó responsabilidades importantes, al punto de convertir a varios en parte de la columna vertebral del equipo.

Luciano Vallejo (22 años) es uno de los mejores ejemplos. Falcioni necesitó encontrar rápidamente un reemplazante tras la lesión de Gastón Suso. El ex Boca apenas había sumado un puñado de partidos en Primera y había jugado más como lateral izquierdo que en su posición natural de zaguero. Con una alternativa más experimentada y, a priori, confiable como Gianluca Ferrari en el banco, el entrenador eligió al ex capitán de la Reserva.

VIEJO ROL. Luciano Vallejo debutó como titular jugando de lateral izquierdo, en la derrota 2-1 contra Sarmiento en Junín.

Su rendimiento fue de menor a mayor hasta convertirse en el compañero de zaga ideal de Clever Ferreira (23 años). Frente a Independiente, ambos contribuyeron para alcanzar la sexta valla invicta en los últimos siete partidos. Con el correr de los encuentros, Vallejo ganó madurez, seguridad y solidez en el puesto. Falcioni, incluso, ni siquiera necesitó salir al mercado para encontrar al reemplazante de Suso: estaba ahí, en el club, formado en la Reserva.

Y esa categoría no deja de darle buenas noticias a Atlético. Ocho futbolistas surgidos o con paso reciente por la Reserva sumaron minutos este segundo semestre: Vallejo, Ramiro Paunero, Leonel Vega, Lautaro Godoy, Facundo Pimienta, Rodrigo Granillo, Nicolás Laméndola y Ramiro Ruiz Rodríguez. Seis de ellos, además, formaban parte de esa estructura durante el último año.

Vega, la pieza que ordenó el medio

En ese sentido, el tucumano Vega (22) es otro de los grandes fundamentos que explican por qué Atlético volvió a competir. Falcioni detectó una necesidad apenas llegó: al equipo le faltaba una pieza en la mitad de la cancha. El volante debutó frente a Gimnasia, fue titular contra Argentinos en la fecha siguiente, como interior, y repitió frente a Banfield en el Monumental, esta vez como “5”. Desde entonces no perdió el puesto.

Su consolidación, además, coincide con la remontada futbolística del equipo. Con Vega como volante tapón, Atlético todavía no perdió ningún partido. En la caída frente a Sarmiento, cuando estuvo ausente, su falta se sintió. El quite, el posicionamiento y esa salida limpia y simple que ofrece el mediocampista todavía no encontraron un reemplazo de características similares dentro del plantel.

CONFIABLE. Leonel Vega se convirtió en una de las piezas más importantes en la estructura de Falcioni.

Su función, además, no termina en la recuperación. La presencia de Vega libera al resto de los volantes para soltarse en ataque. Allí aparece el triángulo joven que armó Falcioni junto a Godoy (23) y Franco Nicola (24).

Ambos cumplen una doble función. Sin pelota, aportan recorrido, presión y equilibrio en la mitad de la cancha; con ella, atacan los espacios, pisan el área y participan en la generación de juego. Su frescura y energía se volvieron determinantes y, cuando funcionan, el equipo lo siente. Sus actuaciones ayudan a explicar dos de los mejores rendimientos colectivos del año: frente a Talleres e Independiente, ambos por Copa Argentina.

Una base joven que sigue creciendo

Así termina de conformarse buena parte de la columna vertebral de este equipo, complementada por futbolistas de mayor recorrido como Luis Ingolotti (26), Maximiliano Villa (29), Renzo Tesuri (30), Laméndola (27) y Leandro Díaz (34), el jugador más experimentado del equipo ideal.

Y detrás ya aparecen nuevas alternativas. Manuel Brondo (24) convirtió su primer gol en Primera, mientras que Pimienta (23), Paunero (21) y Granillo (20) empiezan a sumar minutos desde el banco y esperan su oportunidad.

Ese quizá sea uno de los mayores méritos de este proceso. Falcioni no solamente consiguió ordenar a un equipo que parecía perdido: también encontró respuestas mirando hacia adentro. La evolución se sostiene en una generación que empezó a asumir responsabilidades y que, partido a partido, se convirtió en parte esencial del presente.