Deportivo Madryn llegará a La Ciudadela con algo que San Martín viene buscando desde hace varias fechas: certezas. El equipo patagónico acumula dos victorias consecutivas, lleva tres partidos sin perder y se mantiene dentro de la pelea por el Reducido de la zona A. San Martín, en cambio, atraviesa otra realidad. Lleva cuatro encuentros sin ganar, quedó fuera de los ocho primeros de su zona y todavía intenta encontrar una identidad que le permita sostener los partidos. Por eso, el duelo de este domingo no será solamente un cruce entre dos equipos de distintas zonas: será también una prueba frente a un rival que llega con confianza.
Madryn ocupa el sexto puesto de la zona A, con 36 puntos en 23 partidos, producto de nueve triunfos, nueve empates y cinco derrotas. Marcó 30 goles y recibió 22. No es un equipo que arrase con sus rivales, pero sí uno que encontró diferentes maneras de sumar. En sus últimas cinco presentaciones perdió con Colón, empató frente a Deportivo Morón y Los Andes y luego consiguió dos victorias consecutivas: 2 a 0 frente a All Boys y 1 a 0 ante Estudiantes de Buenos Aires. Esta última llegó como visitante, un dato que San Martín deberá observar con atención.
Un rival que sabe jugar afuera
Madryn construyó buena parte de su presente lejos de Puerto Madryn. Antes de la última fecha tenía tres triunfos, cinco empates y tres derrotas como visitante y venía de cuatro salidas sin perder. No es un equipo que necesite dominar durante largos períodos para conseguir resultados. Puede esperar, aprovechar espacios y sostener partidos cerrados. Para San Martín, que viene sufriendo cuando pierde la pelota y no logra controlar las ventajas, ese aspecto puede convertirse en un problema.
El equipo dirigido por Luis Osvaldo García encontró además una regularidad que contrasta con la actualidad del “Santo”. El entrenador asumió a mediados de junio, después de que Cristian Díaz dejara el cargo para convertirse en director deportivo. Desde entonces, García trabaja sobre una idea de protagonismo y consiguió mantener a Madryn en la zona alta. El cambio de técnico no provocó una ruptura completa, sino una continuidad con ajustes que hoy empiezan a mostrar resultados.
Un mercado que también modificó al rival
El mercado de pases le dio a García cuatro incorporaciones y todas apuntaron al mismo sector: el carril izquierdo. Allí aparece una de las historias que le agrega condimento al partido. Lucas Diarte, formado en San Martín y muy identificado con el club, dejó el “Santo” para convertirse en refuerzo de Madryn. Ahora volverá a La Ciudadela, pero con otra camiseta.
El dato tiene una contracara todavía más interesante: Rodrigo Ayala, que hoy forma parte de San Martín, llegó desde Madryn. Es decir, los dos clubes intercambiaron laterales izquierdos y ahora cada uno tendrá enfrente a un futbolista que conoce de cerca el funcionamiento del otro. Diarte conoce el escenario, la presión y las características del “Santo”; Ayala, por su parte, conoce a varios de los futbolistas que tendrá enfrente.
Madryn también sumó a Leonardo Marinucci, que regresó después de su paso por Chaco For Ever y ya aportó dos asistencias, además de Claudio Corvalán y Fernando Bersano. La intención fue reforzar un sector que el cuerpo técnico había identificado como una necesidad. El resultado empieza a verse en un equipo que llega con mejores sensaciones y alternativas.
Silba, la referencia ofensiva
En ataque, el nombre que San Martín deberá controlar es Luis Silba. El delantero, de 36 años, que tuvo un paso por el “Santo” desde 2012 hasta 2014, es el máximo goleador de Madryn con ocho tantos y además lleva la cinta de capitán. No necesita demasiadas oportunidades para intervenir en el resultado y representa una referencia permanente dentro del área.
Pero el peligro no se concentra exclusivamente en Silba. Madryn repartió su producción ofensiva entre varios jugadores: Nicolás Servetto suma tres goles, mientras Ezequiel Montagna e Yvo Calleros tienen dos. Marinucci, Mauro Peinipil, Nicolás Ortiz y Nazareno Solís, además, aparecen entre los futbolistas que más asistencias aportaron. Eso obliga a San Martín a no mirar únicamente al “9”, sino a controlar los movimientos que aparecen alrededor suyo.
El esquema también puede variar. Madryn utilizó una línea de cuatro y un doble volante central, con variantes entre un 4-2-3-1 y un 4-4-2. La estructura busca protegerse sin renunciar a salir rápido cuando recupera. Para San Martín será importante que el medio campo no esté desconectado entre el fondo y el ataque, uno de los principales problemas que mostró ante San Martín de San Juan.
Ahí aparece una de las claves del partido. San Martín necesita jugar un encuentro diferente al último, pero enfrente tendrá a un rival que llega en crecimiento, con confianza y con una posición en la tabla que refleja una campaña más regular. Además, Alejandro Orfila tendrá que reemplazar a Nicolás Ferreyra, suspendido por dos fechas, mientras todo indica que Guillermo Rodríguez acompañará a Ezequiel Parnisari en la zaga de centrales.
Madryn, entonces, llega con argumentos concretos. San Martín tendrá la localía, pero también una urgencia mayor. El rival no parece dispuesto a regalarle el partido: sabe competir, viene sumando afuera y tiene gol. Para el “Santo”, el desafío será imponer condiciones, evitar errores y, sobre todo, demostrar que todavía puede transformar La Ciudadela en el escenario donde comience a cambiar su historia reciente.