El invierno de 2026 se caracterizó por una sucesión de jornadas nubladas y lluviosas en distintas zonas del país. Con agosto en marcha, vuelve a aparecer una pregunta que se repite cada año: ¿cuándo será la tormenta de Santa Rosa y qué posibilidades hay de que se produzca un temporal intenso?
Triple alerta amarilla: frío extremo, nieve y fuertes vientos afectan a varias provincias este viernesAunque popularmente se habla de la “tormenta de Santa Rosa” como si se tratara de un fenómeno meteorológico específico, la ciencia no reconoce una tormenta con características propias asociada a esa fecha. El nombre forma parte de una tradición que relaciona las lluvias y tormentas de fines de agosto con la festividad de Santa Rosa de Lima.
¿Cuándo es la tormenta de Santa Rosa 2026?
La fecha vinculada tradicionalmente con la tormenta de Santa Rosa es el 23 de agosto, día en que se conmemora a Santa Rosa de Lima. Sin embargo, la creencia popular no establece que la tormenta tenga que producirse exactamente ese día.
En Argentina, se suele llamar de esta manera a las tormentas que aparecen durante los últimos días de agosto o incluso durante las primeras jornadas de septiembre. Por eso, el período asociado al fenómeno es más amplio que una única fecha del calendario.
La tradición tiene además un origen religioso. Según la historia de Santa Rosa de Lima, la religiosa habría impedido el desembarco de una misión pirata en Lima mediante sus plegarias, que habrían provocado una fuerte tormenta.
¿Por qué se llama tormenta de Santa Rosa?
El nombre está relacionado directamente con la figura de Santa Rosa de Lima, considerada patrona de Lima y de América. La tradición cuenta que la religiosa rezó en la Iglesia Nuestra Señora del Rosario de Lima para evitar un ataque pirata y que, posteriormente, se desató una tormenta que habría impedido el desembarco.
La celebración de Santa Rosa también atravesó modificaciones en el calendario litúrgico. Originalmente, su festividad se vinculó con el 30 de agosto, pero en 1969, luego de la reorganización del calendario impulsada tras el Concilio Vaticano II, la fecha pasó al 23 de agosto.
De esta manera, la festividad quedó ubicada cerca del final del invierno del hemisferio sur, una época en la que comienzan a producirse cambios en las condiciones atmosféricas que pueden favorecer el desarrollo de tormentas.
¿Qué dice la ciencia sobre la tormenta de Santa Rosa?
Para la meteorología, la tormenta de Santa Rosa no constituye un fenómeno particular ni tiene una explicación científica propia. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) señala que hacia mediados y fines de agosto comienzan a registrarse modificaciones en la circulación atmosférica.
La proximidad de la primavera favorece una mayor presencia de aire cálido y humedad, condiciones que pueden contribuir a la formación de tormentas.
Por lo tanto, que se produzcan tormentas durante ese período no responde a una característica exclusiva de la festividad religiosa, sino a procesos atmosféricos que pueden darse habitualmente durante la transición entre el invierno y la primavera.
¿Realmente hay una tormenta de Santa Rosa todos los años?
Los registros históricos muestran que la tormenta de Santa Rosa no ocurre necesariamente todos los años, pese a la fuerza que tiene esta creencia popular.
Un estudio elaborado por el SMN en 2024 analizó los registros de precipitaciones correspondientes al período comprendido entre 1906 y 2023. De acuerdo con ese análisis, durante esos 118 años se registraron tormentas en las fechas vinculadas con Santa Rosa en 67 oportunidades.
Esto significa que el fenómeno se produjo en alrededor del 57% de los casos estudiados. Además, el organismo meteorológico aclara que esas tormentas no necesariamente estuvieron acompañadas por lluvias intensas o acumulados excepcionales.
Por eso, la llegada de los últimos días de agosto puede coincidir con condiciones favorables para la formación de tormentas, pero no existe una regla científica que permita afirmar que cada año habrá un fuerte temporal de Santa Rosa.
En 2026, entonces, habrá que esperar la evolución de las condiciones atmosféricas y los pronósticos oficiales para determinar si durante los últimos días de agosto se desarrollarán tormentas y qué intensidad podrían alcanzar.