La 24ª Asamblea de Gobernadores del Norte Grande, convocada en el Cine-Teatro Imax del Centro del Conocimiento en la ciudad de Posadas, volvió a poner en el centro del debate nacional las históricas asimetrías energéticas e infraestructurales que afectan al NOA y al NEA. La cumbre contó con la presencia del anfitrión, Hugo Passalacqua, junto a los mandatarios Raúl Jalil (Catamarca), Juan Pablo Valdés (Corrientes), Leandro Zdero (Chaco), Gustavo Sáenz (Salta), Carlos Sadir (Jujuy), Elías Suárez (Santiago del Estero) y Osvaldo Jaldo. Gildo Insfrán (Formosa) y Ricardo Quintela (La Rioja), alineados en una postura de enfrentamiento directo con la Casa Rosada, fueron los únicos ausentes en la cumbre.

El eje central del encuentro radicó en una firme estrategia geopolítica e institucional: los ocho mandatarios presentes unificaron su postura para exigir formalmente al Gobierno nacional el establecimiento de una tarifa de energía eléctrica diferenciada para las llamadas “zonas calientes”. La propuesta fue planteada de manera condicional, supeditando el apoyo de los legisladores norteños en la Cámara de Diputados a la derogación de los beneficios tarifarios del gas para “zonas frías” -iniciativa que impulsa la Casa Rosada- a la previa o paralela aprobación de un esquema legal propio para el Norte.

Esta postura responde al quiebre de compromisos previos asumidos por la administración central. Aunque las provincias del norte habían acompañado en una primera instancia el proyecto de zonas frías en la Cámara baja, el incumplimiento de los subsidios eléctricos prometidos en su momento de forma directa por el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, derivó en el retiro del aval al llegar la norma al Senado. Ante este escenario, el mandatario catamarqueño Raúl Jalil, quien actuó como vocero del bloque, ratificó que las provincias exigen que las “zonas cálidas” sean reguladas a través de un proyecto de ley independiente en el Congreso.

En paralelo, las provincias del Noreste Argentino (NEA) que carecen por completo de red de gas natural, sumaron el respaldo explícito de todo el bloque regional. En este aspecto, el gobernador Jaldo fue enfático al manifestar el apoyo irrestricto de su provincia a jurisdicciones como Misiones y Corrientes, las cuales no solo sufren la escasez del insumo, sino la ausencia total de infraestructura gasífera, condenándolas a costos de desarrollo notablemente más altos en comparación con el resto del país.

Reclamo

Por su parte, las jurisdicciones del NOA centraron sus planteos en la crítica situación de abastecimiento de gas, derivado del encarecimiento y la interrupción del insumo que ahora debe transportarse desde Vaca Muerta, yacimiento ubicado a más de 1.600 kilómetros al sur de San Miguel de Tucumán. La crisis se agudizó tras el corte del suministro histórico proveniente de Bolivia, lo que transformó a la finalización de las obras de Reversión del Gasoducto del Norte en una urgencia de carácter estratégico para garantizar la continuidad del aparato industrial de la región.

Durante sus intervenciones, el gobernador de Tucumán detalló la gravedad del panorama al anuncio que sectores clave como el citrícola y el sucroalcoholero dependen en forma directa y exclusiva de este insumo energético. Al dimensionar el impacto, precisó que una interrupción prolongada en el suministro de gas o electricidad pone en riesgo inmediato más de 100. 000 puestos de trabajo directo. “La verdad que me parece mucho”, cuestionó Jaldo ante la posibilidad de que la paralización de ingenios y plantas empaquetas derive en un colapso del empleo regional.

Asimismo, Jaldo vinculó la problemática energética directamente con la pérdida de competitividad de las economías regionales en los mercados globales. Recordó que Tucumán es uno de los principales exportadores mundiales de limón y comercializa cerca de 150 productos en 160 países, remarcando que cuando la falta de insumos desplaza a una provincia de los circuitos internacionales, el costo para recuperar esos mercados resulta extremadamente elevado dentro del actual contexto de globalización.