¿Qué sucede cuando la tecnología deja de ser una herramienta y empieza a intervenir en la manera en que pensamos, elegimos, nos mostramos ante los demás y construimos nuestra propia identidad? Esa pregunta atraviesa “La Máquina que Soy”, exposición que se inaugura hoy a las 20 en la Casa Museo de la Ciudad (Salta 535), en el marco del XIV Coloquio Internacional de Filosofía de la Técnica.
Curada por Diego Gelatti, María Gabriela Cisterna y María Gallo Ugarte, la muestra reúne trabajos de Pablo Guiot, Alina Bardavid, Victoria Pastrana, Lucio Lazarte y Ezequiel Linares, pertenecientes al acervo de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán y a una colección privada. A partir de lenguajes que van desde el tejido y el dibujo hasta el videoarte, la instalación, los biomateriales y el arte digital, la muestra propone mirar de cerca esa relación cada vez más difícil de separar entre el cuerpo humano, la técnica y las máquinas.
En detalle
La propuesta curatorial parte de una constatación propia de estos tiempos. Los espacios comunes parecen desplazarse hacia el ágora digital; la conexión instantánea sustituye, muchas veces, al encuentro cuerpo a cuerpo; las elecciones más íntimas pueden quedar condicionadas por algoritmos y delegamos en dispositivos tecnológicos tareas que alguna vez consideramos exclusivamente humanas, incluso el ejercicio del pensamiento.
En ese escenario aparecen preguntas profundamente filosóficas: ¿es posible hablar de subjetividades algorítmicas? ¿Estamos ante subjetividades cyborg? Las selfies y la administración de los perfiles digitales se han convertido, desde esta perspectiva, en nuevas “tecnologías del yo”, mientras cada interacción alimenta una gigantesca base de datos que también participa en los procesos mediante los cuales nos constituimos como sujetos.
“La Máquina que Soy” pone en movimiento esos interrogantes a través de las obras. La exposición parte de la idea de que la técnica constituye un rasgo antropológico fundamental y, por lo tanto, no se trata de algo externo al ser humano, ya que también nos constituye.
La búsqueda del arte
La muestra evita una mirada meramente tecnofóbica. El problema no sería la existencia de las máquinas, sino la forma en que nos relacionamos con ellas y las transformaciones que producen en nuestra vida. Mientras las facultades cognitivas son cada vez más delegadas en dispositivos y la exposición permanente a estímulos puede volver impermeables ciertas formas de sensibilidad, aparece otra pregunta: ¿es posible escapar de estos nuevos mecanismos de sujeción o, al menos, imaginar alternativas?
En esa búsqueda, el arte adquiere un papel particular, porque las obras funcionan como dispositivos capaces de producir experiencias sensibles. La propuesta dialoga así con el pensamiento de Suely Rolnik y con su noción de un “saber del cuerpo”, entendido como una forma de conocimiento capaz de producir otras experiencias del mundo y, por esa vía, participar en la composición de la subjetividad.
Para experimentar
La inauguración será también el punto de partida de un programa público que extenderá las preguntas de la muestra hacia experiencias concretas. Las actividades serán gratuitas y abiertas a todo público, con cupo limitado y por orden de llegada.
El martes 18, de 17 a 19, Ángeles Franco dictará “Generativa Materia”, un taller de experimentación con biomateriales. La propuesta permitirá acercarse a conceptos vinculados con la economía circular, los materiales biodegradables, compostables y reciclables. Los participantes compartirán recetas, mezclas y modos de secado mientras realizan distintas muestras. No será necesario contar con experiencia previa y habrá preinscripción mediante un formulario de Google.
El jueves 27 de agosto, a las 19, Silena y Eva Mamondes propondrán el taller “Entrelazado de 12 hebras de una wincha diaguita”. La actividad recuperará una práctica textil del valle calchaquí: un tejido caracterizado por los colores rojo, negro y blanco, utilizado como orillero en las terminaciones de ponchos, peleros o fajas.
También habrá oportunidad de interactuar con “Software determinador de género (2019-2026)”, de Gelatti, todos los jueves de agosto. La instalación está compuesta por un video con sonido que se reproduce en loop, una silla, un escritorio, una cámara web, una impresora de tickets y un botón. La obra introduce, desde el humor y la interacción, otra de las cuestiones centrales de la exposición: qué sucede cuando una máquina intenta clasificar aquello que creemos íntimo, complejo y constitutivo de nuestra identidad.