BOGOTÁ, Colombia.- Dos familias argentinas que esperaban noticias sobre sus parientes, en la zona devastada por el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el oeste de Colombia, recibieron buenas noticias. Carlos Luis Cáceres, oriundo de San Juan, y Carlos Alberto Ricchetti, de la ciudad de Buenos Aires, fueron encontrados con vida, después de varias horas sin poder contactarse. Ambos están radicados en Pereira, una de las zonas más dañadas por el sismo, que quedó casi incomunicada.

Cáceres es oriundo de Rivadavia, provincia de San Juan y radicado desde hace cinco años en Colombia. Su hija, Carla, confirmó que logró contactarlo y aseguró que está “con golpes, pero bien”. Una vecina lo reconoció en la calle, tras cruzarse en redes sociales con la búsqueda que había difundido la familia del sanjuanino. “Logramos comunicarnos con él, está bien. Una vecina vio la información y se difundió la imagen. Ella lo fue a buscar y sabemos que está en buenas condiciones”, relató Carla. También reveló que su padre tuvo que salir gateando de su casa cuando empezaron los temblores. “Tiene golpes en las piernas y la espalda -contó-. Todavía no llegaron rescatistas al lugar, pero no fueron golpes profundos. Él me dijo que no se podía sostener y que tuvo que salir gateando de su casa. Lo agarró en la cama, estaba durmiendo y él me dice que no hubo alerta. Salió con lo puesto”.

Richetti, el otro argentino al que buscaban es un periodista independiente porteño de 56 años que vive hace 24 años en Colombia, en la zona de Pereira, junto a su esposa.

Su hermana, Roxana, reportó que el hombre se encontraba en el barrio La Victoria y que no tenía contacto con él desde el domingo a la noche. Ante la falta de noticias, registró la búsqueda en una plataforma que reúne información sobre personas desaparecidas. “Cuando quise comunicarme, el lunes, ya no tuve más señal. Lo reporté y en un momento me mandaron un audio y me avisaron que estaban reunidos y bien”, afirmó en diálogo con el canal argentino TN.

La mujer mencionó la ansiedad que le generó la falta de contacto con su hermano. “Ojalá todos tengan la suerte que tuve yo -dijo-. Es difícil, una angustia terrible”.

Pereira, una de las ciudades más golpeadas, con al menos 72 fallecidos según su alcalde. La ciudad, de más de 480.000 habitantes, quedó casi sin electricidad y escasa conexión a internet. Hasta ayer, el conteo oficial era de 240 fallecidos, más de 1.300 heridas y decenas de viviendas devastadas. Muchos vecinos participaban en la búsqueda de personas o recorrían calles en motocicletas para constatar la magnitud del desastre.

La noche fue silenciosa; buena parte de la población durmió en las veredas por temor a réplicas o porque sus viviendas quedaron con grietas. “Desde ayer estamos viendo qué será de nuestras vidas”, contó Gloria Giraldo, ama de casa de 38 años, en un barrio de casas derrumbadas.

Stella Galvis, una contadora que logró escapar junto a su esposo e hijo de un edificio de cuatro plantas, describió entre lágrimas la pérdida de sus pertenencias y dijo haberse salvado “de milagro”.

“Fin del mundo”

La destrucción también golpeó con fuerza a Cali, tercera ciudad del país, donde se contabilizaron 95 muertos -el balance más numeroso hasta ahora- y se decretó un toque de queda nocturno.

El alcalde Alejandro Eder calificó la jornada como “una noche muy dura, una pesadilla”. Allí siguen atrapadas una 239 personas entre los escombros, mientras brigadas de rescatistas arman cadenas humanas y trabajan con picos y herramientas básicas, pidiendo silencio para intentar detectar señales de vida. “Todo el mundo buscando a sus seres queridos”, describió un voluntario, en un escenario que comparó con “el fin del mundo”.

Varios hospitales resultaron dañados, según la Organización Mundial de la Salud, y varias clínicas tuvieron que ser evacuadas, con pacientes en las veredas.

San José del Palmar, departamento del Chocó, que el lunes ya había sido epicentro del devastador terremoto de 7,4, reportó ayer un nuevo movimiento, esta vez de magnitud 3,8. Es una región pobre y de difícil acceso por el daño en las carreteras, según la Cruz Roja Internacional. La gobernadora Nubia Carolina Córdoba informó el sismo del lunes dejó al menos 14 muertos, la mayoría en Quibdó.

El presidente colombiano Abelardo de la Espriella, quien asumió el 7 de agosto, declaró la emergencia nacional y anunció, en una visita a Pereira, la exención del pago de servicios públicos por tres meses y subsidios para el arriendo de quienes perdieron sus viviendas.

El sismo afectó la infraestructura de seis aeropuertos, dos de los cuales permanecen cerrados. La comunidad internacional respondió con ofrecimientos de ayuda: Estados Unidos destinó 15,5 millones de dólares, la Unión Europea puso a disposición su servicio satelital Copernicus, y países como Israel, México, Chile, Argentina y El Salvador también ofrecieron asistencia.