Los fuertes terremotos registrados en Colombia y Venezuela volvieron a poner bajo la lupa la actividad sísmica de una región atravesada por una compleja dinámica tectónica. ¿Por qué se producen allí movimientos de semejante magnitud? ¿Y qué tiene que ver ese fenómeno con Tucumán? 

Cecilia Spagnuolo, doctora en Geología, docente de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) e investigadora del Conicet, explicó a LA GACETA que la respuesta está en el movimiento permanente de las placas tectónicas.

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“Los sismos se dan en Venezuela y Colombia principalmente porque son límites entre placas tectónicas”, señaló la especialista. En esos sectores, el desplazamiento de las placas hace que se acumule energía. Cuando esa energía finalmente se libera, puede hacerlo de manera repentina y provocar un terremoto.

Un movimiento que ocurre bajo la superficie

Para entender el fenómeno hay que imaginar la superficie terrestre como un enorme rompecabezas. Las placas tectónicas son grandes bloques de la litósfera, la capa más externa y rígida de la Tierra, que se desplazan constantemente unas respecto de otras.

“Son como bloques de un rompecabezas que se están moviendo una con respecto a la otra”, explicó. El problema aparece cuando ese movimiento no es completamente libre: las placas pueden rozarse, trabarse y deformar las rocas mientras acumulan energía.

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Esa energía permanece almacenada hasta que las rocas ya no pueden soportar la tensión y se produce una ruptura. “Ahí es cuando se libera en forma de sismo”, indicó.

En Colombia, uno de los principales procesos está relacionado con la placa de Nazca, ubicada debajo del océano Pacífico, que se introduce por debajo de la placa Sudamericana.

“La placa de Nazca se está metiendo por debajo de la Sudamericana y en ese meterse por debajo es cuando se genera toda esta deformación y estas rupturas”, explicó la geóloga.

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Ese proceso, conocido como subducción, es uno de los grandes motores de la actividad sísmica de la región andina.

El vínculo con Tucumán

La explicación también permite entender por qué los terremotos no son un fenómeno completamente ajeno para Tucumán. La provincia se encuentra dentro del área de interacción entre la placa de Nazca y la Sudamericana.

“Tenemos un riesgo”, advirtió Spagnuolo, aunque aclaró que la provincia no presenta el mismo nivel de actividad sísmica que otras regiones de la Argentina, como San Juan y Mendoza, o determinadas zonas de Chile.

La diferencia está relacionada con la frecuencia y las características de los movimientos que se producen en cada sector. Por eso, que Tucumán comparta la misma dinámica general de placas no significa que tenga necesariamente el mismo nivel de riesgo que las zonas donde históricamente se registraron los terremotos más destructivos.

Sin embargo, la actividad no es algo que pueda desaparecer. “Mientras haya una dinámica de la Tierra y las placas se estén moviendo, los sismos van a seguir ocurriendo”, remarcó la especialista.

¿Y el llamado Anillo de Fuego?

La actividad sísmica de Colombia forma parte de un escenario geológico mucho más amplio. Spagnuolo explicó que el denominado Cinturón o Anillo de Fuego del Pacífico comprende todo el borde del océano Pacífico y concentra una enorme cantidad de terremotos y volcanes.

“El Cinturón de Fuego es todo el borde del Pacífico”, explicó. En el continente americano, la interacción de las placas contribuye a la actividad sísmica de la cordillera, mientras que hacia el otro lado del océano se encuentran zonas de intensa actividad como Japón e Indonesia.

“Es la zona donde se generan mayor cantidad de sismos a nivel planetario”.

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Colombia y Venezuela no necesariamente sufrieron el mismo fenómeno

La proximidad entre los terremotos registrados en Colombia y Venezuela puede llevar a pensar que ambos movimientos están directamente relacionados. Sin embargo, Spagnuolo explicó que no necesariamente es así.

En los dos casos interviene la placa Sudamericana, pero participan diferentes estructuras tectónicas. En Colombia, además de la Sudamericana, intervienen la placa de Nazca y la del Caribe.

Por eso, aunque los movimientos se produzcan en una misma región geográfica y en un período cercano, no significa que uno haya provocado necesariamente al otro.

Por qué el movimiento se siente distinto

Las imágenes registradas durante los terremotos también muestran que el movimiento del suelo puede percibirse de maneras muy diferentes. En algunos lugares las estructuras parecen balancearse, mientras que en otros los objetos se desplazan violentamente de un lado a otro.

La explicación está en las ondas sísmicas. “El sismo lo que hace es liberar distintos tipos de ondas”, señaló Spagnuolo.

Algunas generan movimientos horizontales, otras verticales y otras producen desplazamientos que pueden percibirse como circulares. El tipo de onda que llega a cada lugar, sumado a las características del suelo y a la distancia respecto del epicentro, determina cómo se siente el terremoto.

La especialista también diferenció entre magnitud e intensidad. La magnitud, explicó, representa la energía liberada por el terremoto, mientras que la intensidad se refiere a los efectos y daños que ese movimiento produce en un determinado lugar.