El domingo, la Rotonda Pie del Cerro - Juan Pablo II se transformó en el epicentro de la alegría familiar. Organizada por la Municipalidad de Yerba Buena, la celebración por el Día del Niño superó todas las expectativas de asistencia, ofreciendo un abanico de actividades que incluyó desde deportes y juegos tradicionales hasta una pista de educación vial. Sin embargo, el corazón del evento residió en la participación activa de los niños como protagonistas de sus propias iniciativas.
Recuerdos fotográficos: la autoría del Cristo de Yerba BuenaUna lección de economía y valor
Uno de los puntos más destacados de la tarde fue el espacio "Peques Emprendedores", una propuesta diseñada para niños de entre 4 y 12 años que buscó fomentar la autonomía y la creatividad. En una feria con identidad propia, los participantes montaron sus puestos para ofrecer artesanías, creaciones caseras y juguetes en desuso.
Más allá de la venta, el sector se convirtió en un laboratorio de aprendizaje social. Los chicos fijaron precios, practicaron el arte de la negociación y, en muchos casos, redescubrieron el valor del trueque. La iniciativa no solo fue un éxito comercial para los pequeños, sino una experiencia educativa sobre el valor del trabajo y el intercambio.
Del "paso lunar" a la emoción del Himno en señas
El escenario de "Jóvenes Talentos" permitió que el arte local brillara en todas sus formas. Entre las diversas presentaciones de habilidades infantiles, el momento que se llevó la ovación unánime del público fue la actuación de un niño de apenas 6 años, quien sorprendió con una coreografía al mejor estilo Michael Jackson, al demostrar un carisma y destreza técnica admirables.
La emotividad alcanzó su punto máximo hacia el final de la jornada. En un gesto de profunda inclusión y respeto por la diversidad, los asistentes entonaron el Himno Nacional Argentino interpretado íntegramente en lengua de señas. Este cierre simbólico reforzó el carácter integrador de un festejo que buscó llegar a todos los sectores de la comunidad.
Un cierre con conciencia cívica
La jornada no solo dejó recuerdos felices, sino también una importante lección de civismo. Al concluir el evento, se vivió un momento ejemplar. Los responsables de cada stand y las familias presentes colaboraron activamente en la recolección de residuos generados durante la tarde.
Este gesto de limpieza colectiva sirvió como el "broche de oro" para una jornada que, además de celebrar la infancia, buscó sembrar valores de responsabilidad ambiental y cuidado del espacio público en las nuevas generaciones de Yerba Buena.