Con profunda tristeza veo nuestra gloriosa historia en defensa de la libertad y la democracia, ensuciada vilmente por una secta política- judicial que ha dejado a una ciudadana (y no es la única), sin un ápice de Justicia, a pesar de haber sido estrangulada por manos “anónimas”. Toda nuestra vida afectada y atormentada por esta falta de respuestas, claramente manipuladas para esconder al o los asesinos. Duele el alma ver a un padre deambulando pidiendo una Justicia que por lo visto nunca llegará, con excepción de la que trae la mano de Dios, quien la repartirá en el momento oportuno aunque no lo veamos nosotros. Nuestra historia exige respuestas, y también respeto.El poder no se otorga para obrar con impunidad sobre los gobernados, es todo lo contrario, sino el devenir será un caos basado en la barbarie. Al señor Lebbos, y a las familias de todas las víctimas del poder judicial y político, los acompaño con mi alma retorcida de dolor ante tanta injusticia. Que Dios nos otorgue consuelo eterno, y muchos hombres y mujeres que sean verdaderamente justos, solidarios, y conscientes de la responsabilidad que asumen como autoridades en la provincia.
Juan Carlos Romero juancarlosromeroabadie@gmail.com