Hoy vemos en Argentina importantes avances y logros macroeconómicos como el equilibrio fiscal, la baja de inflación, la baja del riesgo país, y otros tantos logros. El desarrollo económico no es lo primero, aunque si imprescindible. Los países líderes empezaron por el desarrollo político. Por tener instituciones firmes, de orientación liberal y democrática. En el marco de la seguridad jurídica que se ofrece, la confianza de los inversores impulsara el desarrollo económico. Y en el país lo vivimos a partir de 1853, cuando se dio la primera Constitución moderna, con instituciones confiables, empezó a crecer económicamente a un ritmo alucinante. Llegando el país a estar en la primera década del siglo XX en el séptimo lugar en el desarrollo mundial, según su producto por habitante. Si la Justicia actuara con firmeza, condenando a los corruptos, acelerando los tiempos de los procesos, si el Congreso trabajara con intensidad promulgando leyes  que garanticen seguridad jurídica, con el tiempo los pronunciamientos populares, empezarían a percibir el fracaso del estatismo paternalista que hoy los atrae, y terminara por mostrarle al pueblo que no encontrara en él, el tan ansiado progreso y bienestar. Alberdi, como buen liberal, aceptaba la división de poderes que nos viene de Montesquieu. Para que la libertad de los ciudadanos quede garantizada contra los abusos del poder, éste  ha de dividirse en tres poderes que se controlan recíprocamente. Pero en la práctica, la historia argentina nos muestra que el Poder Ejecutivo fue más enérgico que los demás. Hoy el país exige una autentica división de poderes, y eficiencia en cada uno de ellos, con especial atención la Justicia, para que la gente vea que la corrupción es castigada. Argentina debe ser de los pocos países que quiere reinventar una sociedad que progrese con dirigentes corruptos. Políticos, dirigentes deportivos, sindicalistas, empresarios, muchos de ellos con un débil concepto del bien común, más interesados por sus bienes personales y el buen vivir. Es imprescindible que la sociedad reflexione, la Justicia actúe, y así se generen dirigentes que se sientan llamados a vivir con los demás y por los demás, para dirigir la Argentina. Así habrá mayor desarrollo económico, con mejor educación, salud, seguridad, mayor bienestar social y más oportunidades para todos

José Manuel García González

josemgarciagonzalez@yahoo.com.ar