A veces, las decisiones que terminan cambiando una vida nacen de la curiosidad más simple. Victoria Giardelli tenía apenas ocho años cuando empezó a seguir a su hermano mellizo en los entrenamientos de rugby en Cardenales. Lo veía correr detrás de la pelota ovalada y, después de varios días, decidió hacer una pregunta que marcaría su futuro: si ella también podía jugar. La respuesta fue un sí. Y varios años después, aquella niña que comenzó entrenando junto a los varones acaba de recibir la convocatoria más importante de su carrera. La jugadora de Cardenales integrará por primera vez una concentración del plantel superior de Las Yaguaretés, el seleccionado argentino femenino de rugby seven, en busca de un lugar para los Juegos Suramericanos.
"Esto significa algo muy lindo. Amo el rugby, amo el deporte. El año pasado ya había tenido concentraciones M-20 y estoy muy feliz porque también van a estar muchas chicas de mi camada, con las que compartí esas experiencias. Eso hace que llegue un poco más tranquila", dijo.
El llamado llegó en un momento que difícilmente olvidará. Nahuel García, entrenador de Las Yaguaretes, confeccionó una amplia lista de jugadoras para concentrar en Alta Gracia, de donde saldrá el plantel que disputará los Juegos Suramericanos de Santa Fe, entre el 12 y el 26 de septiembre. Entre las convocadas aparecen cinco tucumanas y una de ellas es Victoria Giardelli, que vivirá su primera experiencia con el seleccionado mayor.
De seguir a su hermano a ponerse la camiseta argentina
El rugby nunca fue una tradición dentro de su familia. De hecho, ni sus padres ni sus familiares cercanos estaban ligados al deporte. Todo comenzó gracias a su hermano.
"Siempre hacíamos los mismos deportes juntos. Un día lo llevaron a rugby porque un papá del colegio era entrenador en Cardenales. Yo iba a verlo entrenar y me llamaba mucho la atención. Entonces le pregunté si podía entrenar también y me dijo que sí. Ahí empecé, más o menos a los ocho años, jugando con los varones", recordó.
Lejos de sentir miedo por compartir cancha con chicos, encontró un ambiente donde rápidamente se sintió cómoda.
"Nunca tuve miedo. Me divertía mucho. Además estaba mi hermano y la mayoría de los chicos eran de mi colegio. Hoy seguimos teniendo una relación muy linda con ellos; prácticamente crecimos juntos", contó.
Antes del rugby había probado distintas disciplinas. "Hice gimnasia artística, fútbol, artes marciales con mi hermano, patín... Siempre me gustó hacer deportes", explicó.
Sin embargo, fue la pelota ovalada la que terminó conquistándola. Con el paso del tiempo llegaron las convocatorias juveniles, el salto al plantel superior de Cardenales y ahora una oportunidad que representa un antes y un después. "Esta es mi primera concentración con el plantel mayor. Es algo totalmente distinto y muy especial", aseguró.
Aprender de las que ya recorrieron el camino
La convocatoria también tiene un valor especial porque compartirá la experiencia con varias compañeras de Cardenales que fueron fundamentales en su crecimiento.
"Compartir esto con ‘Cande’ (Candela Delgado), con Abril (Abril Romero) y con las otras chicas del club es tremendo. Yo subí a Primera el año pasado y ellas me ayudaron muchísimo para adaptarme. Venía de jugar seven y pasar al rugby de 12 era diferente. Siempre estuvieron cerca mío para enseñarme", destacó.
Esa cercanía explica también por qué, cuando habla de referentes, no piensa primero en figuras internacionales.
"Mis referentes son ellas. Abril, Azul Medina, Cande... Las veo jugar todos los fines de semana y me sorprenden. Siempre trato de preguntarles cosas para mejorar y ellas también se acercan a darme consejos", afirmó.
La experiencia del año pasado con el seleccionado M-20 también modificó su manera de vivir el deporte. "Aprendés lo que realmente significa el alto rendimiento. No es solamente ir al gimnasio. Tenés que cuidar cómo dormís, cómo comés, cómo recuperás y entender que cada detalle hace la diferencia", explicó.
Por eso, más que pensar en metas lejanas, prefiere concentrarse en lo que tiene por delante. "Mi objetivo es seguir creciendo como jugadora y aprender. Siento que esta concentración también me va a dejar una experiencia de vida. Quiero aprovechar todo lo que pueda aprender de las jugadoras que tengo al lado", dijo.
Por el momento, evita ponerse plazos o hablar de sueños demasiado grandes. "No tengo un objetivo específico. Voy viendo las oportunidades que se me presentan y trato de recibirlas de la mejor manera. Al final siempre aprendés de cada experiencia", cerró.
Su historia empezó casi por casualidad, acompañando a su hermano mellizo a un entrenamiento en Cardenales. Hoy, varios años después, esa curiosidad infantil la llevó hasta la puerta del seleccionado argentino. El próximo desafío será demostrar, con la camiseta de Las Yaguaretés, que aquel primer paso apenas fue el comienzo.